Realismo español
1852 – 1901 · Zamora y Oviedo
Fue el crítico más temido de España: un artículo suyo podía hundir un libro. Escribió una sola novela grande y es la mejor del siglo XIX español.
1 obra suya en Clasicalia, completa y gratis.
Nació en Zamora por casualidad —su padre era gobernador allí— pero era asturiano y volvió a Oviedo de niño. Estudió Derecho, se doctoró en Madrid y ganó la cátedra de Derecho Romano en Zaragoza; luego pasó a Oviedo, donde enseñó el resto de su vida.
Se hizo temer con el seudónimo «Clarín». Sus «paliques», artículos breves y afiladísimos, aterrorizaban al mundo literario madrileño: era el árbitro del gusto y no perdonaba. Muchas de sus enemistades le costaron caro.
Publicó «La Regenta» en dos tomos, 1884 y 1885. El obispo de Oviedo lanzó una pastoral contra la novela y la ciudad se reconoció, ofendida, en la Vetusta del libro: le costó enemistades duraderas. Escribió otra novela, «Su único hijo», y cuentos magníficos. Murió en Oviedo a los cuarenta y nueve años, de tuberculosis intestinal.
La Restauración: una España de turno de partidos, caciques y provincias donde no pasa nada. Vetusta —Oviedo apenas disimulado— es una ciudad pequeña donde todo el mundo vigila a todo el mundo, y esa vigilancia es el verdadero antagonista de la novela.
Todas se leen enteras aquí, gratis y sin registro.
Vetusta no es escenario: mira, comenta y castiga. El capítulo inicial es un plano de la ciudad tomado desde la torre de la catedral, y esa mirada desde arriba no se abandona nunca.
Ana Ozores no cae por pasión sino por asfixia. La novela sostiene que el vacío hace tanto daño como la desgracia.
El Magistral la quiere para dominarla y Mesía por vanidad. Ninguno de los dos la ve. Ese es el diagnóstico del libro.
Clarín entra y sale de la cabeza de los personajes sin avisar, mezclando la voz del narrador con la de ellos. Es la técnica que Flaubert había estrenado y que aquí alcanza una maestría comparable.
Empieza y no abandones en el capítulo uno. Es el más difícil y el más raro: describe Vetusta desde la torre, y hay quien lo confunde con lentitud. En cuanto la novela baja a la calle, no para.
La primera mitad transcurre en tres días y la segunda en tres años. Esa desproporción es deliberada: lo que importa es cómo se instala la asfixia, no lo que ocurre.
Es larga —unas veinte horas de lectura— y admite ir por capítulos sin perder el hilo.
Aquí está «La Regenta» completa, sus treinta capítulos. Falta «Su único hijo» y, sobre todo, sus cuentos: «¡Adiós, Cordera!», «Doña Berta», «El dúo de la tos», que están entre los mejores del español. Y sus «paliques», la crítica que lo hizo famoso en vida.
Dónde aparece su obra frente a la de otro autor, con lo que aporta cada una y cuál conviene leer antes.
También: frases de Leopoldo Alas «Clarín», comprobadas una a una contra el texto publicado.
Cinco ejes para preparar un trabajo o una sesión sobre el autor. Todo se puede comprobar sobre los textos, que están aquí completos.
Sí, apenas disfrazado. Oviedo se reconoció y le sentó fatal: hubo quien no volvió a saludarlo.
Treinta capítulos, unas mil páginas. Es la novela más extensa de la casa después del Quijote, y merece la pena entera.
Comparten el argumento del adulterio provinciano, pero Clarín construye una ciudad entera con decenas de personajes que Flaubert no necesita. La deuda existe; la copia, no.
Por el retrato del Magistral y del clero de la ciudad. La pastoral la calificó de novela inmoral y contribuyó a que se leyera más.
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