
Ilustración española
1760 – 1828 · Madrid, París y Burdeos
Escribió una comedia contra los matrimonios de conveniencia y la Inquisición la persiguió. Murió en el exilio por haber servido al rey equivocado.
1 obra suya en Clasicalia, completa y gratis.
Hijo del también dramaturgo Nicolás Fernández de Moratín, se crió entre escritores. La viruela le dejó marcas en la cara y un carácter retraído. Trabajó de joyero antes de vivir de la pluma, y luego consiguió becas para viajar por Francia, Inglaterra e Italia, con las que se formó un criterio teatral europeo.
Fue protegido de Godoy y bibliotecario real. Estrenó «El sí de las niñas» en 1806 con un éxito enorme: veintiséis días seguidos en cartel, algo insólito. La Inquisición abrió expediente contra la obra por atacar la autoridad paterna y acabó prohibiéndola en 1815.
Aceptó cargos con José Bonaparte durante la ocupación francesa, y eso lo marcó: al volver Fernando VII fue afrancesado, es decir, sospechoso. Vivió el resto de su vida entre Francia e Italia y murió en París en 1828 sin haber vuelto a España.
La España de 1806 casaba a las hijas por acuerdo entre familias, con la Iglesia y la ley del lado del padre. La obra no propone una revolución: propone que se pregunte a la novia. Aun así fue suficiente para que la Inquisición la persiguiera.
Todas se leen enteras aquí, gratis y sin registro.
Escribe siguiendo la regla clásica: una acción, un lugar, un día. Todo transcurre en la posada de Alcalá en unas horas, y esa concentración es la que hace la obra tan eficaz.
La comedia neoclásica tenía que corregir costumbres divirtiendo. Moratín lo consigue: la tesis está clarísima y aun así la obra hace reír.
La protagonista se pasa la obra callando lo que quiere porque la han educado para obedecer. El título es exactamente eso: el «sí» que dicen las niñas no significa nada.
La solución no la trae una rebelión, la trae el señor mayor cuando decide renunciar. Es el límite de la Ilustración: se confía en el buen juicio de quien manda.
Empieza por el acto primero, que presenta la situación en veinte minutos: una posada, una madre, una hija de dieciséis años y un pretendiente de cincuenta y nueve.
La obra es corta —tres actos breves— y se lee en poco más de una hora. Funciona muy bien leída en voz alta repartiendo papeles.
Fíjate en cuántas veces doña Francisca dice que sí a cosas que no quiere, y en la escena a oscuras del acto tercero, que es el mecanismo de toda la trama.
Aquí está «El sí de las niñas». Faltan «La comedia nueva o el café», su otra obra importante; su traducción del «Hamlet» de Shakespeare, la primera al español directa del inglés, y sus diarios y cartas, que son excelentes.
Dónde aparece su obra frente a la de otro autor, con lo que aporta cada una y cuál conviene leer antes.
También: frases de Leandro Fernández de Moratín, comprobadas una a una contra el texto publicado.
Cinco ejes para preparar un trabajo o una sesión sobre el autor. Todo se puede comprobar sobre los textos, que están aquí completos.
Una madre quiere casar a su hija de dieciséis años con un hombre de cincuenta y nueve. La chica está enamorada de otro y no se atreve a decirlo. El viejo se entera y decide retirarse.
Es una de las comedias españolas mejor construidas. Corta, con diálogo natural y sin sermones largos: la tesis va dentro de la historia.
Porque cuestionaba la autoridad de los padres sobre el matrimonio de los hijos. La Inquisición la retiró en 1815.
Un español que colaboró con el gobierno de José Bonaparte. Al volver Fernando VII muchos, como Moratín, tuvieron que exiliarse.
Es un clásico escolar por buenos motivos: corta, clara, con un conflicto que los alumnos entienden de inmediato y mucho que discutir.