Prerrenacimiento
h. 1470 – 1541 · La Puebla de Montalbán y Talavera
Un estudiante converso escribió, según él, en quince días de vacaciones, la obra que abre la literatura moderna española. Después no volvió a escribir nada.
1 obra suya en Clasicalia, completa y gratis.
Nació en La Puebla de Montalbán, en Toledo, en una familia de judeoconversos. Estudió Derecho en Salamanca. En los versos acrósticos que encabezan la obra —las primeras letras de cada estrofa forman su nombre— dice que encontró el primer acto ya escrito por otro y que completó el resto en unas vacaciones de quince días.
Se casó, tuvo hijos y ejerció de abogado. Fue alcalde mayor de Talavera de la Reina. Su suegro fue procesado por la Inquisición y él mismo, siendo converso, vivió toda su vida bajo esa vigilancia: es una de las explicaciones que se han dado a su silencio literario posterior.
En su testamento, de 1541, no menciona la obra. Su biblioteca, inventariada al morir, incluía un ejemplar. Nunca volvió a publicar nada más.
La Castilla de 1499 es la de la expulsión reciente de los judíos y la Inquisición en marcha. «La Celestina» es una obra sin consuelo: no hay providencia, no hay premio a la virtud, todos los personajes mueren mal y la fortuna es ciega. Muchos estudiosos han leído en ese pesimismo la mirada de un converso.
Todas se leen enteras aquí, gratis y sin registro.
Está escrita toda en diálogo, como una obra dramática, pero es demasiado larga para representarse. Se leía en voz alta en grupo. Ese formato híbrido no tiene precedente.
Sempronio, Pármeno, Elicia y Areúsa tienen intereses, resentimiento de clase y opiniones propias. Es la primera vez que los sirvientes dejan de ser comparsa en la literatura española.
La vieja alcahueta es el personaje más grande de la literatura española antes del Quijote. Manipula a todos, habla mejor que nadie y muere por codicia.
Los prólogos dicen que la obra advierte contra el loco amor. El texto no premia a nadie: mueren los amantes, la alcahueta y los criados. El desengaño es total.
Empieza por el acto I, el más largo y el que Rojas dice no haber escrito: el encuentro de Calisto y Melibea en el huerto y la primera aparición de Celestina.
Léela como teatro, en voz alta si puedes. Son veintiún actos y funciona muy bien repartiendo papeles.
El momento culminante es el conjuro de Celestina y la escena del hilado en casa de Melibea: ahí se ve por qué el personaje es lo que es.
Aquí está «La Celestina» completa, en su versión de veintiún actos. Es la única obra que se le atribuye.
Para ver de dónde viene el personaje de Celestina, el «Libro de buen amor» está en Clasicalia: su Trotaconventos es la antecesora directa.
Dónde aparece su obra frente a la de otro autor, con lo que aporta cada una y cuál conviene leer antes.
También: frases de Fernando de Rojas, comprobadas una a una contra el texto publicado.
Cinco ejes para preparar un trabajo o una sesión sobre el autor. Todo se puede comprobar sobre los textos, que están aquí completos.
Ni una cosa ni la otra: es una obra en diálogo pensada para leerse en voz alta. Se la llama «comedia humanística».
Él dice que encontró el primer acto ya escrito. La mayoría de los especialistas le atribuye el resto, aunque el debate sigue.
El castellano de 1499 pide una edición anotada, pero el diálogo es vivísimo y avanza deprisa.
No se conserva ninguno. Las imágenes que circulan son invenciones modernas.
Porque es la primera obra española con personajes complejos, conflicto social y un mundo sin consuelo religioso. Sin ella no se explica el Quijote.