El Lazarillo o La Celestina: los dos libros que preparan el Quijote
La Celestina inventa personajes que hablan como personas. El Lazarillo inventa que uno de ellos cuente su propia vida.
Entre las dos hay medio siglo —«La Celestina» es de 1499, el «Lazarillo» de 1554— y entre las dos se juega el paso de la Edad Media al Renacimiento en castellano. Cualquier temario que llegue al Quijote pasa antes por aquí.
Lo que aportan es distinto y complementario. «La Celestina» es la primera obra en español donde los personajes hablan cada uno con su propia voz —criados, prostitutas, señoritos— y donde el dinero mueve la trama tanto como el amor. El «Lazarillo» inventa algo que no existía: un narrador en primera persona que cuenta su vida desde abajo, con ironía y con una intención clara al escribirla.
El Lazarillo de TormesAnónimo1 h 41 min de lecturaLeer gratis →
La CelestinaFernando de Rojas5 h 27 min de lecturaLeer gratis →El Lazarillo de Tormes: la primera novela moderna
Un niño pobre pasa de amo en amo: un ciego que le enseña a golpes, un clérigo que lo mata de hambre, un escudero sin nada que aparenta serlo todo. Al final consigue un puestecillo y un matrimonio incómodo, y cuenta todo eso para explicarle «el caso» a un señor que se lo ha preguntado.
Es una obra anónima y prohibida: entró en el Índice en 1559 por su retrato del clero. Y es el origen de la picaresca, un género que llega hasta el «Buscón» y que enseñó a la literatura europea a mirar el mundo desde abajo. Se lee en una tarde.
La Celestina: una tragicomedia de 21 actos
Calisto se enamora de Melibea, no consigue acercarse y contrata a una vieja alcahueta para que interceda. Celestina lo logra. Los criados la matan por el reparto del pago, los ejecutan, Calisto se despeña, Melibea se tira de una torre. No queda nadie en pie.
Fernando de Rojas la escribió siendo un converso joven y la publicó casi de tapadillo. Es una obra para leer, no para representar: 21 actos y una extensión que ninguna compañía de la época habría montado entera. Su gran hallazgo es Celestina: la primera vieja de la literatura española que tiene una filosofía propia y la defiende.
En qué se parecen
Las dos son obras de ruptura y las dos hablan de dinero. En las dos, los criados tienen voz propia y ambiciones propias, algo inaudito hasta entonces: la literatura anterior los usaba de comparsa. Y en las dos, la moral oficial y lo que hacen los personajes no coinciden nunca.
Las dos tuvieron problemas con la censura y las dos se publicaron sin dar la cara del autor: el «Lazarillo» anónimo, «La Celestina» con el nombre de Rojas escondido en unos versos acrósticos al principio.
Una frase de cada uno
Pues sepa vuestra merced ante todas cosas que a mí me llaman Lázaro de Tormes, hijo de Tomé González y de Antona Pérez, naturales de Tejares, aldea de Salamanca.
El arranque del relato: un pícaro se presenta con partida de nacimiento
En esto veo, Melibea, la grandeza de Dios.
Las primeras palabras de la obra, en el huerto
Las diferencias, una a una
| El Lazarillo de Tormes | La Celestina | |
|---|---|---|
| Año | 1554 | 1499 |
| Género | Novela picaresca: la funda | Tragicomedia dialogada, para leer |
| Narrador | Lázaro cuenta su propia vida | No hay narrador: todo es diálogo |
| Extensión | Corto: se lee en una tarde | Larga: 21 actos |
| Qué inventa | La autobiografía de un don nadie | Personajes con voz y clase propias |
| El motor | El hambre | El deseo y el dinero |
| Final | Un acomodo incómodo, sin muertos | Todos los protagonistas muertos |
Cuál leer primero
Empieza por el «Lazarillo» casi siempre. Es corto, es divertido, la ironía se entiende a la primera y deja la sensación de haber leído algo moderno escrito hace cinco siglos. Como primera lectura de clásico español es difícil de mejorar.
Empieza por «La Celestina» si ya hay hábito de lectura y se quiere el plato fuerte. Es más larga y más densa, pero también más rica: hay humor, sexo, dinero y una vieja que se come la obra entera.
El orden cronológico —Celestina, Lazarillo— es el que explica mejor la historia literaria. El orden por dificultad —Lazarillo, Celestina— es el que funciona en clase.
Para trabajarlo en clase
Cinco ejes de comparación, del más sencillo al que da para un comentario largo. Los dos textos están completos aquí, así que todo se puede comprobar sobre la obra.
- El «caso» del final del Lazarillo: releer el prólogo después de terminar y ver que la obra es una carta de respuesta.
- Rastrear el hambre como estructura: qué come Lázaro con cada amo y qué aprende.
- El habla de cada personaje en «La Celestina»: comparar una réplica de Calisto con una de Sempronio.
- Por qué «La Celestina» no se representa entera: contar los actos y calcular la duración.
- Las dos frente al Quijote: qué toma Cervantes de cada una.
Por dónde entrar en cada uno
Si solo vas a leer una cosa de cada libro, que sea esta:
Preguntas frecuentes
¿Quién escribió el Lazarillo?
No se sabe. Es anónimo y se han propuesto muchos nombres sin pruebas concluyentes. El anonimato probablemente fue deliberado: la obra ridiculiza a buena parte del clero.
¿La Celestina es teatro o novela?
Ninguna de las dos cosas del todo. Está escrita entera en diálogo, como el teatro, pero con una extensión pensada para la lectura. Se la suele llamar «comedia humanística» o, simplemente, tragicomedia.
¿Cuál es más difícil?
«La Celestina», por extensión y por lengua. El «Lazarillo» es breve y su castellano se sigue con comodidad en una edición modernizada como esta.
¿Por qué se dice que el Lazarillo es la primera novela moderna?
Por el narrador: es el propio protagonista quien cuenta su vida, con su punto de vista y sus intereses, y el lector tiene que decidir cuánto se fía. Eso no existía antes.
¿Se pueden leer sin haber leído nada más de la época?
Sí. Las dos se sostienen solas. Ayuda saber qué era un escudero y qué una alcahueta, y eso lo resuelven las notas.
