
Tragedia griega
525 – 456 a.C. · Eleusis, Atenas
Combatió en Maratón y quiso que su epitafio hablara de eso y no de sus tragedias. Es el padre del género.
2 obras suyas en Clasicalia, completas y gratis.
El mayor de los tres trágicos. Luchó contra los persas en Maratón, donde murió su hermano, y probablemente también en Salamina. Su epitafio, según la tradición, mencionaba su valor en el campo de batalla y no decía una palabra de su teatro: así se veía a sí mismo.
Escribió unas ochenta obras y se conservan siete. Su aportación técnica fue decisiva: introdujo el segundo actor, y con él el diálogo dramático propiamente dicho. Antes había un actor y un coro; con dos, hay conflicto.
Su teatro es el más religioso de los tres: los dioses gobiernan, la culpa se hereda de padres a hijos y el sufrimiento enseña. La «Orestíada» es la única trilogía griega conservada completa, y en ella una cadena de venganzas familiares termina resolviéndose en un tribunal: es, literalmente, el paso de la sangre a la ley.
Vive el nacimiento de la democracia ateniense y la victoria contra Persia. Su teatro acompaña esa confianza: en la «Orestíada», la fundación del tribunal del Areópago se presenta como la conquista que cierra el ciclo de la venganza privada.
La única trilogía completa que ha llegado de la tragedia griega, y una obra suelta que es la más citada por la modernidad.
La «Orestíada» termina fundando un tribunal: la cadena de sangre familiar se corta cuando la ciudad juzga en lugar de la familia. Es teatro sobre el nacimiento del derecho.
En su mundo, lo que hizo un antepasado se paga generaciones después. Es una idea arcaica que él lleva hasta el límite para poder discutirla.
«Páthei máthos»: el que sufre, entiende. No es consuelo: es la descripción de un mecanismo que le parecía cierto y terrible.
Su innovación técnica: con dos actores hay enfrentamiento directo, y con él, drama. Todo el teatro posterior sale de ahí.
Empieza por «Prometeo encadenado». Es corta, tiene un solo conflicto —el titán que robó el fuego para los hombres y es castigado por ello— y funciona sin contexto. Es el mito que reescribieron los románticos y del que sale el subtítulo de «Frankenstein».
La «Orestíada» son tres obras seguidas y hay que leerlas seguidas: el asesinato de Agamenón, la venganza de su hijo Orestes y el juicio que cierra la cadena. Es más exigente, y es la cumbre.
De unas ochenta obras se conservan siete. Aquí están la «Orestíada» y «Prometeo»; faltan «Los persas», «Los siete contra Tebas» y «Las suplicantes».
Para seguir: Sófocles, que lo derrotó en su primer concurso, y Homero, de quien decía que sus obras eran «migajas del banquete».
También: frases de Esquilo, comprobadas una a una contra el texto publicado.
Cinco ejes para preparar un trabajo o una sesión sobre el autor. Todo se puede comprobar sobre los textos, que están aquí completos.
Una trilogía formada por «Agamenón», «Las coéforas» y «Las euménides», estrenada en el 458 a.C. Es la única trilogía griega que se conserva entera y cuenta una sola historia de principio a fin.
Es el más denso de los tres trágicos: su lenguaje es solemne y sus coros, largos. A cambio, la historia es clarísima y una edición modernizada la vuelve muy legible.
Se le atribuye desde la Antigüedad, aunque una parte de la crítica lo discute por rasgos de estilo y de métrica. La atribución sigue siendo la habitual.
Por «Prometeo encadenado», que es corta y autónoma. La «Orestíada» pide leer las tres partes seguidas.
Que antes de él en escena había un actor dialogando con el coro. Con dos actores es posible el enfrentamiento directo entre personajes, que es la base de todo el teatro posterior.