
Filosofía romana
106 – 43 a.C. · Arpino, Roma
El mejor orador de Roma. Escribió sus tratados de filosofía retirado, después de perderlo todo, y acabó asesinado por orden de Marco Antonio.
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No era de familia noble: llegó al consulado por su talento como abogado, algo rarísimo en Roma. En el año 63 a.C., siendo cónsul, desmontó la conjuración de Catilina, y eso lo convirtió en héroe y en enemigo a partes iguales. Después vinieron el destierro, la vuelta y la guerra civil entre César y Pompeyo, en la que eligió mal.
Sus tratados filosóficos son de sus últimos años, escritos en el retiro y en el duelo por su hija Tulia. No pretendía ser original: quería poner en latín, para los romanos, lo mejor del pensamiento griego. Gracias a él, media terminología filosófica occidental existe en una lengua europea.
Tras el asesinato de César atacó a Marco Antonio en una serie de discursos, las «Filípicas». Antonio no lo olvidó: cuando se repartió el poder, incluyó su nombre en las listas de proscripción. Lo alcanzaron huyendo y le cortaron la cabeza y las manos, que fueron expuestas en el foro.
Le tocó el final de la República romana: guerras civiles, ejércitos leales a sus generales y no al Estado, y la ley sustituida por los pactos entre poderosos. Sus tratados sobre el deber y la amistad se escriben mientras todo eso se derrumba, y esa urgencia se nota.
Los dos diálogos breves primero —vejez y amistad— y después el tratado sobre los deberes, que escribió para su hijo y es el más ambicioso.
Sobre la vejezTratado sobre la vejez · 44 a.C.
Sobre la amistadTratado sobre la amistad · 44 a.C.
Sobre los deberesÉtica romana · 44 a. C.No pretendía ser original: quería que un romano pudiera pensar en su lengua. Media terminología filosófica europea existe porque él la inventó traduciendo del griego.
En «Sobre los deberes» sostiene que nunca chocan de verdad: lo que parece útil y deshonesto, no es útil. Fue el manual moral de Europa durante siglos.
No es afecto ni conveniencia: es un acuerdo entre personas buenas. Su tratado sigue siendo lo mejor escrito sobre el tema en la Antigüedad.
Desmonta uno a uno los cuatro reproches que se le hacen: que aparta de la acción, que debilita, que quita placeres y que acerca la muerte.
Empieza por «Sobre la vejez». Es corto, sereno y sorprendentemente alegre: desmonta uno a uno los cuatro reproches que se le hacen a la vejez. Se lee en poco más de una hora.
«Sobre la amistad» es su compañero natural y probablemente lo mejor que se ha escrito sobre el tema en la Antigüedad. Y «Sobre los deberes», escrito para su hijo, es el más denso y el más influyente: fue durante siglos el manual moral de Europa.
Aquí están los tres tratados morales breves. Falta lo demás: los discursos —las «Catilinarias», las «Filípicas»—, las cartas y las obras políticas mayores.
Para seguir: Séneca, el otro gran moralista romano, y Platón y Aristóteles, las fuentes que está traduciendo.
También: frases de Cicerón, comprobadas una a una contra el texto publicado.
Cinco ejes para preparar un trabajo o una sesión sobre el autor. Todo se puede comprobar sobre los textos, que están aquí completos.
Él mismo decía que no: su propósito era llevar la filosofía griega al latín y ponerla al alcance de los romanos. Esa labor de traducción y de creación de vocabulario resultó decisiva para toda la tradición europea.
«Sobre la vejez»: corto, optimista y sin requisitos previos. Después «Sobre la amistad», que es su pareja natural.
Es de los clásicos latinos más claros: escribía para convencer a un público, no para especialistas. «Sobre los deberes» es el más exigente de los tres.
Asesinado en el 43 a.C. por sicarios de Marco Antonio, a quien había atacado en sus «Filípicas». Su cabeza y sus manos fueron expuestas en el foro de Roma.
Enorme: fue uno de los libros de referencia moral de la Edad Media y del Renacimiento, y uno de los primeros textos clásicos impresos tras la Biblia.