Eutifrón: claves para leerla y comentarla
Platón · 31 min de lectura · texto completo y gratis
Camino del juicio que lo condenará a muerte por impiedad, Sócrates se cruza con un hombre que dice saber exactamente qué es la piedad. Le pide que se lo explique. No lo consigue.
De qué trata
Ante el pórtico del arconte rey, Sócrates encuentra a Eutifrón, un adivino que va a denunciar a su propio padre por homicidio: un jornalero de la familia murió atado en una zanja mientras esperaban instrucciones. Todos sus parientes lo consideran un escándalo; él sostiene que la piedad exige perseguir al culpable sea quien sea. Sócrates, acusado precisamente de impiedad, le pide que le enseñe qué es lo pío, ya que dice saberlo con certeza. Eutifrón ofrece cinco definiciones sucesivas y todas se derrumban: lo que él hace, lo que agrada a los dioses, lo que agrada a todos los dioses, una parte de la justicia, un arte de comercio con lo divino. En medio aparece la pregunta que sostiene veinticinco siglos de filosofía moral. Al final, Eutifrón se excusa y se marcha con prisa.
Estructura
| El encuentro | Los dos van a los tribunales: Sócrates como acusado, Eutifrón como acusador de su padre. El paralelismo es deliberado. |
| Primera y segunda definición | «Lo pío es lo que yo hago» —un ejemplo, no una definición— y «lo que agrada a los dioses», que se rompe porque los dioses discrepan entre sí. |
| El dilema de Eutifrón | Tercera definición, lo que agrada a todos los dioses, y la pregunta demoledora: ¿lo aman porque es pío o es pío porque lo aman? |
| Cuarta y quinta definición | Lo pío como parte de la justicia —la parte referida al cuidado de los dioses— y, al fin, como un arte de pedir y ofrecer: un comercio. |
| La huida | El argumento vuelve al principio en círculo. Eutifrón alega que tiene prisa y se va; Sócrates entra a su juicio sin haber averiguado de qué se le acusa. |
Temas para el comentario
El dilema de Eutifrón
La pregunta central de la filosofía de la religión: ¿lo bueno lo es porque Dios lo quiere, o Dios lo quiere porque es bueno? Ninguna respuesta es cómoda, y ese es el hallazgo.
Definir no es dar ejemplos
Sócrates pide el rasgo común que hace pío a todo lo pío, no una lista de casos. Es la primera exigencia de definición universal de la historia del pensamiento.
La ironía socrática
Sócrates se declara discípulo de Eutifrón y le suplica que lo instruya. La adulación es el instrumento con que va desmontándolo.
La aporía
El diálogo termina sin respuesta. No es un fracaso: mostrar que el que creía saber no sabía es exactamente el objetivo.
Religión y moral
Si la piedad se reduce a comerciar con los dioses, no es una virtud. El diálogo desmonta la religión entendida como transacción.
La acusación de impiedad
Toda la escena está bajo la sombra del juicio: el hombre acusado de no respetar a los dioses es el único de los dos que se toma en serio la pregunta.
Personajes
- Sócratesel que preguntaAcude al pórtico del arconte porque Meleto lo ha acusado de impiedad. Al encontrar allí a un experto en asuntos religiosos, aprovecha para preguntarle qué es exactamente la piedad — con toda la ironía del caso.
- Eutifrónel adivinoVa a denunciar a su propio padre por homicidio y se presenta como especialista en lo divino. Da cuatro definiciones de piedad y Sócrates desmonta las cuatro. Acaba escapándose con una excusa.
Lengua y estilo
Es un diálogo aporético de manual: plantea una pregunta, examina cinco respuestas, las refuta todas y termina sin conclusión. Sirve como introducción perfecta al método socrático porque el procedimiento está a la vista.
La ironía es continua y muy visible: cuanto más se declara Sócrates ignorante y admirado, peor le va a su interlocutor.
Es brevísimo —unas veinticinco páginas— y funciona a la vez como texto de filosofía y como escena cómica: Eutifrón es un personaje presuntuoso retratado con humor.
Contexto
La escena transcurre en 399 a.C., poco antes del juicio de Sócrates, ante el pórtico donde se presentaban las causas de impiedad. Es cronológicamente el primero de los cuatro diálogos sobre su proceso y su muerte.
Pertenece a los diálogos de juventud de Platón, los más cercanos al Sócrates histórico: cortos, centrados en definir una virtud y terminados sin solución.
El dilema que plantea sigue vivo. Lo discutieron Tomás de Aquino, Leibniz y toda la teología moderna, y aparece hoy en cualquier debate sobre si la moral necesita fundamento religioso.
Lo esencial, en cinco puntos
- El dilema de Eutifrón —¿lo pío lo es porque los dioses lo aman, o lo aman porque es pío?— es el pasaje que hay que saber.
- Sócrates pide una definición universal, no ejemplos: primera exigencia de este tipo en la historia de la filosofía.
- El diálogo es aporético: termina sin respuesta, y eso forma parte del método.
- La ironía es el instrumento: Sócrates finge ser discípulo del que va a refutar.
- La escena ocurre en la puerta del tribunal donde se juzgará a Sócrates por impiedad: el marco es parte del argumento.
Preguntas frecuentes
¿Qué es el dilema de Eutifrón?
La pregunta de si algo es bueno porque los dioses lo quieren o si los dioses lo quieren porque es bueno. Si es lo primero, la moral resulta arbitraria; si es lo segundo, existe con independencia de los dioses. Es una de las preguntas más citadas de la filosofía.
¿Por qué denuncia Eutifrón a su padre?
Porque un jornalero de la casa murió atado en una zanja por orden de este mientras esperaban consulta a un exegeta. Eutifrón sostiene que la piedad obliga a perseguir el crimen aunque el culpable sea su propio padre; su familia lo considera una monstruosidad.
¿Se llega a definir la piedad?
No. Las cinco definiciones se refutan y el diálogo acaba donde empezó. La conclusión es negativa: el que creía saber, no sabía.
¿Por qué se marcha Eutifrón al final?
Dice que tiene prisa. Es la manera de Platón de mostrar que no tiene respuesta y prefiere no reconocerlo: una salida cómica y devastadora a la vez.
¿Cuánto se tarda en leerlo?
Unos cuarenta minutos. Es uno de los textos más breves de Platón y el que suele usarse para empezar a leerlo.
