Corpus Hermeticum: claves para leerla y comentarla
Hermes Trismegisto · 2 h 19 min de lectura · texto completo y gratis
«Como es arriba, es abajo» lo ha oído todo el mundo. Estos son los libros de donde viene: diecisiete tratados escritos en Alejandría hace mil ochocientos años que fundaron la alquimia, encendieron el Renacimiento y siguen alimentando el esoterismo entero.
De qué trata
El Corpus reúne diecisiete escritos independientes que comparten una misma visión. En el primero, el Poimandres, una potencia divina se aparece al narrador y le muestra cómo la Mente engendró el mundo, cómo el Hombre primordial descendió a la materia enamorado de su propio reflejo y cómo el alma puede recorrer el camino de vuelta atravesando las esferas. Los demás desarrollan piezas de esa visión en forma de diálogo: qué es el bien y por qué solo Dios lo posee, por qué nada de lo que existe perece de verdad, cómo se produce el renacimiento espiritual y por qué la ignorancia es el único mal. El conjunto no es un sistema cerrado: hay tensiones y hasta contradicciones entre tratados, señal de que son obra de varias manos.
Estructura
| Tratado I | El Poimandres. La visión fundacional: la creación, la caída del Hombre en la materia y el ascenso del alma. El más famoso y el mejor punto de entrada. |
| Tratados II-VI | La doctrina. Dios y el cosmos, el sermón sagrado, la copa del conocimiento y el bien que solo en Dios se encuentra. |
| Tratados VII-IX | La condición humana. La ignorancia como cárcel, la permanencia de todo lo que existe y la diferencia entre pensar y sentir. |
| Tratados X-XII | El núcleo doctrinal. «La llave» resume lo anterior; después, la Mente en diálogo con Hermes y el tratado sobre la mente común. |
| Tratados XIII-XVIII | Lo esotérico y lo final. El sermón secreto sobre el renacimiento, la carta a Asclepio, las definiciones al rey Amón y el encomio de los reyes. |
Temas para el comentario
La Mente como principio
Todo procede del Nous y todo vuelve a él. Lo que en el hombre conoce es de la misma naturaleza que aquello que se conoce, y por eso el conocimiento salva.
El hombre doble
Mortal por el cuerpo, inmortal por la mente. El Poimandres lo cuenta como un mito: el Hombre primordial se asomó a la naturaleza, vio su reflejo, se enamoró de él y quedó atrapado. Somos el resultado.
Gnosis frente a fe
La salvación hermética es por conocimiento, no por creencia ni por cumplimiento de una ley. Ahí está su parentesco con el gnosticismo y su distancia del cristianismo que crecía al lado.
El ascenso por las esferas
Al morir, el alma va dejando en cada esfera planetaria la pasión que le corresponde, hasta llegar desnuda al octavo cielo. Esta idea recorrerá toda la astrología y la alquimia posteriores.
La ignorancia como único mal
No hay principio del mal en el Corpus. Lo que hay es no saber, y el remedio es despertar: de ahí el tono de llamada urgente del tratado VII.
El renacimiento
El tratado XIII describe una transformación real del discípulo, con doce castigos que se expulsan y diez potencias que ocupan su lugar. Es el texto más ritual del conjunto y el que más ha alimentado a los ocultistas.
Personajes
- Hermes TrismegistomaestroLa figura a quien se atribuyen los tratados. En unos habla como maestro que instruye a sus discípulos y en otros como discípulo que ha recibido él mismo la revelación.
- PoimandresreveladorEl «Pastor de los Hombres», la Mente suprema que se aparece en el primer tratado y le muestra al narrador la formación del cosmos. Da nombre al texto más famoso del conjunto.
- TatdiscípuloHijo y discípulo de Hermes. A él van dirigidos los tratados más íntimos, incluido el sermón secreto sobre el renacimiento.
- AsclepiodiscípuloEl otro gran interlocutor, asociado al dios de la medicina. Recibe los tratados de tono más doctrinal y también las definiciones dirigidas al rey Amón.
- El NousprincipioLa Mente. No es un personaje pero actúa como tal: es el principio del que todo procede, lo que hay de divino en el ser humano y aquello a lo que se vuelve. Es el verdadero protagonista del Corpus.
Lengua y estilo
Lo primero, la forma: no es un tratado sistemático sino diecisiete piezas independientes, unas en forma de revelación —alguien recibe una visión— y otras en forma de diálogo entre maestro y discípulo, al modo platónico. Se pueden leer sueltas.
Segundo, el vocabulario. Es griego filosófico: Nous (Mente), Logos (Palabra o Razón), Gnosis (conocimiento), Eón. Conviene no traducirlos mentalmente a términos modernos, porque cada uno arrastra siglos de platonismo y estoicismo.
Y tercero, el tono, que alterna sin aviso entre la exposición serena y el himno. Varios tratados terminan en oración: el Poimandres, el V y el XIII. Ese cambio de registro es deliberado y marca el paso de entender a celebrar.
Contexto
Se escribieron en griego, en Egipto, entre los siglos II y III, en el mismo ambiente de Alejandría donde convivían platónicos, estoicos, judíos, gnósticos y los primeros cristianos. No son egipcios antiguos: son helenísticos y tardíos.
Su momento de gloria llegó mil doscientos años después. En 1460 un monje trajo a Florencia un manuscrito griego y Cosme de Médicis ordenó a Marsilio Ficino interrumpir la traducción de Platón para traducir antes estos textos: creía tener la sabiduría anterior a Moisés. De ahí salen Pico della Mirandola, Giordano Bruno y buena parte de la magia renacentista.
En 1614 Isaac Casaubon demostró por análisis del lenguaje que eran de época romana y el prestigio se derrumbó. Pero el daño —o el bien— ya estaba hecho: sin el hermetismo no se entiende ni la alquimia, ni Newton, ni el ocultismo del siglo XIX.
Lo esencial, en cinco puntos
- Diecisiete tratados, numerados del I al XVIII: el XV no existe.
- No son del antiguo Egipto: son griegos de los siglos II-III, aunque el Renacimiento los creyera anteriores a Moisés.
- El Poimandres (tratado I) es el más importante y el mejor punto de entrada.
- La salvación es por conocimiento (gnosis), no por fe: ahí está su marca distintiva.
- «Como es arriba, es abajo» no está literalmente aquí: viene de la Tabla de Esmeralda, aunque la idea recorre el Corpus.
Preguntas frecuentes
¿Por dónde empezar?
Por el tratado I, el Poimandres: contiene en germen todo lo demás y es el más narrativo. Si buscas algo muy breve, el VII se lee en diez minutos.
¿Hace falta saber filosofía griega?
Ayuda, pero no es imprescindible. Conviene tener a mano el sentido de tres palabras —Nous, Logos y Gnosis—, que la guía explica, y dejarse llevar por el tono.
¿Es un texto religioso?
Es religioso sin ser de ninguna religión organizada. Habla de Dios, de salvación y de oración, pero no tiene iglesia, ni dogma, ni clero: solo maestros y discípulos.
¿Qué es la Tabla de Esmeralda?
Un texto hermético brevísimo, de tradición medieval y transmitido en árabe y latín, del que procede literalmente la fórmula «como es arriba, es abajo». No forma parte del Corpus.
¿Qué leer después?
El Kybalion, que dice resumir esta enseñanza y está agrupado con el Corpus en un conjunto que compara los dos. Y para el fondo platónico, El banquete y La República, también completos aquí.
