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Bartleby, el escribiente: claves para leerla y comentarla

Herman Melville · 1 h 10 min de lectura · texto completo y gratis

Un empleado responde a cada encargo con la misma frase: «Preferiría no hacerlo». No se enfada, no explica y no se va. Melville escribió en 1853 el relato que el siglo XX no ha dejado de interpretar.

De qué trata

Un abogado de Wall Street, hombre cómodo y poco dado a los conflictos, contrata a un tercer copista para su despacho. Bartleby empieza copiando a una velocidad extraordinaria, pero al tercer día, cuando se le pide que coteje un documento, responde que preferiría no hacerlo. La fórmula se repite y se extiende: no coteja, no va a correos, no dice de dónde viene, y acaba por no copiar. El abogado descubre además que vive en la oficina, y que los domingos está allí solo. Incapaz de despedirlo y también de echarlo, prueba todos los rodeos: le ofrece dinero, le sugiere otros empleos, le pregunta si no preferiría hacer otra cosa. Al final se muda de despacho para librarse de él. Los nuevos inquilinos lo denuncian, la policía se lo lleva a la cárcel de las Tumbas y allí, negándose también a comer, muere junto a un muro. El relato cierra con un rumor: Bartleby había trabajado antes en la oficina de cartas muertas, las que nunca llegan a su destinatario.

Estructura

PresentaciónEl abogado se presenta a sí mismo y describe su despacho y a sus dos copistas, Turkey y Nippers, dos excéntricos que funcionan por turnos de mal humor.
La llegadaBartleby aparece «pálidamente pulcro» y copia sin descanso. La primera negativa llega enseguida, y con ella la fórmula.
La expansión de la negativaDe cotejar a los recados, y de los recados a copiar. El abogado descubre que vive allí, y su irritación se convierte en compasión, y la compasión en angustia.
La huida del abogadoTodos los intentos de resolverlo fracasan; la solución es mudarse y dejarlo con el local. La responsabilidad, sin embargo, lo persigue.
Las Tumbas y el epílogoLa cárcel, la negativa a comer, la muerte junto al muro y el rumor final sobre la oficina de cartas muertas.

Temas para el comentario

La negativa

«Preferiría no hacerlo» no es un no rotundo: es una fórmula que no admite discusión porque no da razones. Ahí está toda la fuerza del personaje.

El trabajo mecánico

Copiar documentos idénticos en un despacho sin ventanas a la calle. El relato retrata la oficina moderna medio siglo antes de que existiera la palabra.

El muro

La ventana que da a un muro de ladrillo, la pared frente a la que Bartleby se queda mirando, el muro de la cárcel donde muere. La imagen se repite hasta ser el tema.

La responsabilidad del narrador

El abogado no es cruel: es incapaz. El relato es también el retrato de una conciencia decente que no sabe qué hacer con el sufrimiento ajeno.

Las cartas muertas

El final ofrece una explicación posible y a la vez la desactiva: es un rumor, y el propio narrador no lo garantiza.

La interpretación imposible

Se ha leído como parábola de la resistencia pasiva, de la depresión, del capitalismo, de la escritura, de la santidad. Que ninguna agote el texto es su rasgo más notable.

Personajes

Lengua y estilo

Está narrado por el abogado, no por Bartleby: nunca entramos en la cabeza del protagonista y no se nos da un solo dato de su interior. Esa opacidad deliberada es la razón de que siga discutiéndose.

El tono es cómico durante buena parte del texto —los dos copistas excéntricos, la perplejidad del jefe— y va virando a lo siniestro sin que se note el cambio.

La repetición de la fórmula es el mecanismo del relato: se repite tantas veces que acaba contagiando el vocabulario de todo el despacho.

Contexto

Publicado en 1853 en una revista, dos años después de que Moby Dick fracasara y hundiera la carrera de Melville, que acabaría trabajando de inspector de aduanas. La sombra de un escritor que deja de escribir se proyecta sobre el relato.

El subtítulo es «Una historia de Wall Street», y la localización importa: el corazón financiero de Nueva York, un despacho sin vistas y un empleado que deja de producir.

En el siglo XX se convirtió en texto de culto filosófico: Deleuze, Blanchot y Agamben le dedicaron ensayos, y la «fórmula» de Bartleby es hoy un lugar común del pensamiento sobre la resistencia.

Lo esencial, en cinco puntos

Preguntas frecuentes

¿Qué significa «preferiría no hacerlo»?

Es una negativa que no se apoya en ninguna razón y por eso no admite réplica. No dice «no puedo» ni «no quiero», sino que expresa una preferencia, y deja al interlocutor sin nada a lo que responder. Es la clave del relato y de su fama posterior.

¿Por qué actúa así Bartleby?

El relato no lo dice. La única pista es el rumor final sobre la oficina de cartas muertas, y el narrador lo presenta sin garantizarlo. Esa ausencia de explicación es deliberada y es lo que ha mantenido el texto vivo.

¿Qué son las cartas muertas?

Las cartas que no llegan a su destinatario y se destruyen. Según el rumor final, Bartleby había trabajado en esa oficina, y el narrador sugiere que manejar durante años mensajes que nunca llegaron pudo tener algo que ver con lo que le ocurrió.

¿De qué es una crítica el relato?

Se lee habitualmente como crítica del trabajo alienado y de la vida de oficina, pero también como parábola sobre la resistencia pasiva, sobre la depresión y sobre la impotencia de la buena conciencia ante el sufrimiento ajeno.

¿Cuánto se tarda en leerlo?

Alrededor de una hora. Son unas sesenta páginas y se lee de una sentada.