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Guía de lectura

Así habló Zaratustra: claves para leerla y comentarla

Friedrich Nietzsche · 7 h 22 min de lectura · texto completo y gratis

Nietzsche lo llamó «un libro para todos y para nadie» y lo consideró su obra capital. Escribió las tres primeras partes en tres arrebatos de diez días cada uno, y la cuarta la imprimió por su cuenta en cuarenta ejemplares porque ya no le quedaba editor.

De qué trata

Zaratustra baja de la montaña tras diez años de soledad para llevar a los hombres su enseñanza. Lo primero que anuncia en el mercado es que Dios ha muerto y que el hombre es algo que debe ser superado: el superhombre es el sentido de la tierra. La multitud se ríe y prefiere ver a un funámbulo, que cae y muere; Zaratustra comprende que no debe hablar a las masas sino a discípulos. A partir de ahí, el libro es una sucesión de discursos y parábolas: las tres transformaciones del espíritu —camello, león y niño—, la crítica de los predicadores de la muerte y de las virtudes que empequeñecen, la voluntad de poder como fuerza que atraviesa todo lo vivo, el desprecio del «último hombre» que ha inventado la felicidad y parpadea, y sobre todo el pensamiento más pesado, el eterno retorno: la idea de que todo cuanto ocurre volverá a ocurrir infinitas veces, y de que amar la vida significa poder desear eso. La cuarta parte, de tono paródico, reúne a los «hombres superiores» en la cueva de Zaratustra y termina con su despedida.

Estructura

PrólogoEl descenso de la montaña, el encuentro con el santo que no se ha enterado de que Dios ha muerto, el discurso del superhombre y la caída del funámbulo.
Primera parteLos discursos fundacionales: las tres transformaciones, los despreciadores del cuerpo, la guerra, el amigo, las mil metas, el amor al prójimo y la virtud que hace regalos.
Segunda parteLa superación: la voluntad de poder, los sabios famosos, los poetas, la redención del pasado y el «así lo quise yo».
Tercera parteLa culminación: la visión del enigma y el eterno retorno, las tablas viejas y nuevas, el convaleciente y los cantos finales. Aquí termina el libro concebido originalmente.
Cuarta parteAñadido posterior y en clave de farsa: los hombres superiores, la fiesta del asno, la canción del noctámbulo y la partida definitiva de Zaratustra.

Temas para el comentario

La muerte de Dios

No es un triunfo: es un diagnóstico. Si los valores que ordenaban el mundo han dejado de sostenerse, queda el nihilismo, y hay que crear valores nuevos o hundirse.

El superhombre

No una raza ni un tirano: un tipo humano capaz de darse sus propios valores en un mundo sin garantías. La apropiación nazi del término es una falsificación, y su hermana Elisabeth tuvo mucho que ver.

El eterno retorno

La prueba definitiva: ¿podrías querer que tu vida, exactamente como es, se repitiera infinitas veces? Quien pueda decir sí ha dicho sí a la existencia.

Las tres transformaciones

Camello que carga con los deberes, león que dice no y conquista la libertad, niño que crea desde el juego y la inocencia. Es el mapa de la emancipación.

El último hombre

La figura opuesta al superhombre: el que ya no aspira a nada, tiene su pequeño placer para el día y su pequeño placer para la noche, y parpadea. Es la sátira más eficaz del libro.

La fidelidad a la tierra

«Permaneced fieles a la tierra»: contra toda promesa de otro mundo, Nietzsche reclama el cuerpo, el instante y la vida concreta.

Lengua y estilo

No es un tratado: es una obra literaria. Parábolas, cantos, imitación deliberada de la Biblia —«en verdad os digo»— y un narrador profético que habla en imágenes.

Nietzsche fue filólogo clásico antes que filósofo, y aquí escribe como poeta: el libro no argumenta, sugiere. Por eso admite tantas lecturas y ha dado lugar a tantos malentendidos.

Es difícil por su forma, no por su vocabulario: cada capítulo se lee sin esfuerzo, y el problema es entender el conjunto. Conviene leerlo despacio y sin exigirse tenerlo todo claro.

Contexto

Escrito entre 1883 y 1885, en los años de mayor soledad de Nietzsche, entre Génova, Rapallo, Niza y Sils-Maria. Las tres primeras partes se publicaron con dificultad y la cuarta la costeó él mismo.

El Zaratustra histórico —Zoroastro— fue el profeta persa que introdujo la oposición entre bien y mal. Nietzsche lo elige a propósito: quien creó ese error debe ser el primero en reconocerlo.

Tras el derrumbe mental de Nietzsche en 1889, su hermana Elisabeth, casada con un antisemita notorio, tomó el control de su obra y la manipuló hasta hacerla presentable para el nacionalsocialismo. La filología del siglo XX ha desmontado esa lectura.

Lo esencial, en cinco puntos

Preguntas frecuentes

¿Qué significa «Dios ha muerto»?

Que la creencia en el Dios cristiano ha dejado de sostener los valores y las certezas de Occidente, aunque las instituciones sigan en pie. Nietzsche no lo celebra: advierte de que sin ese fundamento llega el nihilismo, y de que hay que crear valores nuevos o hundirse en él.

¿Qué es el superhombre?

El tipo humano capaz de vivir sin necesidad de garantías trascendentes, creando sus propios valores y afirmando la vida tal como es. No tiene nada que ver con una raza superior ni con la fuerza física: esa lectura procede de la manipulación de su hermana y de la propaganda nazi.

¿Qué es el eterno retorno?

La idea de que todo lo que sucede volverá a suceder infinitas veces, exactamente igual. Nietzsche la propone menos como cosmología que como prueba: solo quien pueda desear la repetición eterna de su vida ha aceptado plenamente la existencia.

¿Es un libro de filosofía?

Es filosofía escrita como literatura. No hay demostraciones ni sistema: hay parábolas, discursos y cantos. Quien busque argumentación encontrará antes lo que busca en Más allá del bien y del mal o en La genealogía de la moral.

¿Cuánto se tarda en leerlo?

Unas seis horas las cuatro partes. Los capítulos son cortos e independientes, así que admite bien la lectura espaciada; leerlo de corrido suele resultar agotador.