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InicioLeer en conjuntoRousseau: el diagnóstico y la cura
Pareja · 5 h 32 min de lectura en total

Rousseau en dos libros: primero el diagnóstico, después la cura

En 1755 Rousseau explicó cómo la humanidad se metió en el lío. En 1762 propuso cómo salir. Son el mismo libro en dos tomos.

Es raro que un autor escriba el diagnóstico y el tratamiento por separado y con siete años de diferencia. Rousseau lo hizo. En el Discurso sobre la desigualdad reconstruye cómo la especie pasó del hombre natural —sano, libre, compasivo— a una sociedad de propiedad, ley y despotismo: la desigualdad no es natural, es historia. En El contrato social se pregunta si es posible una asociación política que no repita el desastre: si los hombres pueden obedecer y seguir siendo libres.

Leídos por separado, el primero parece pesimista y el segundo utópico. Leídos seguidos, se entienden: el segundo solo tiene sentido si has visto lo que el primero describe.

El orden que recomendamos

La frase que los une

«El primero que, tras cercar un terreno, se le ocurrió decir: esto es mío, y encontró gentes lo bastante simples para creerle, fue el verdadero fundador de la sociedad civil.» Con esa frase arranca la segunda parte del Discurso y queda planteado el problema entero. El contrato social empieza siete años después con la otra frase famosa: el hombre nace libre y en todas partes está encadenado. Una describe el crimen; la otra busca la reparación.

Lo que Rousseau nunca dijo

Que había que volver al bosque. El estado de naturaleza es un patrón de medida, no un destino, y él lo escribió con todas las letras. Cuando Voltaire le mandó una carta burlona diciendo que leyéndole entraban ganas de andar a cuatro patas, Rousseau respondió que hacía más de sesenta años que había perdido la costumbre.

Por qué siguen doliendo

Porque el Discurso no acusa a los malvados: acusa a un proceso. Nadie decidió instaurar la desigualdad; se fue instalando paso a paso, y cada paso parecía razonable. Ese modo de argumentar —la crítica de lo que se ha vuelto natural sin serlo— es el que heredaron Marx, la antropología y buena parte del pensamiento contemporáneo.

Una frase de cada una

El primero que, tras cercar un terreno, se le ocurrió decir: Esto es mío, y encontró gentes lo bastante simples para creerle, fue el verdadero fundador de la sociedad civil.
Discurso sobre la desigualdad · Jean-Jacques Rousseau
El hombre nace libre, y en todas partes está encadenado.
El contrato social · Jean-Jacques Rousseau

¿Dudas de cuál abrir primero? Tenemos la comparativa: cuál leer antes →

Preguntas frecuentes

¿Cuál leer primero?

El «Discurso sobre la desigualdad», siempre. Es el diagnóstico, es más narrativo y más corto, y sin él «El contrato social» parece una construcción abstracta. Leídos en este orden, el segundo se lee como una respuesta.

¿Son difíciles?

El Discurso, no: se lee casi como un relato del origen de la humanidad. El contrato social es más técnico —soberanía, voluntad general, formas de gobierno— pero sigue siendo breve y está escrito con una claridad que ya quisieran muchos manuales.

¿Qué es la «voluntad general»?

El concepto central del segundo libro: no es la suma de lo que cada uno quiere, sino lo que quiere el cuerpo político en cuanto tal, mirando al bien común. Es la idea más discutida de Rousseau — se la ha acusado de fundar la democracia y de fundar el totalitarismo, según quién lea.

¿Influyeron de verdad en la Revolución francesa?

Mucho. La Declaración de los Derechos del Hombre está llena de ecos del Contrato social, y los revolucionarios trasladaron los restos de Rousseau al Panteón en 1794. Él había muerto en 1778, once años antes de la toma de la Bastilla.

¿Cuánto se tarda en leerlos?

Unas seis horas los dos: el Discurso poco más de dos y el Contrato social cerca de cuatro. Un fin de semana.