Clasicalia
InicioComparativasDiscurso sobre la desigualdad o El contrato social: cuál leer primero
Cuál leer primero

Discurso sobre la desigualdad o El contrato social: por dónde entrar a Rousseau

Uno cuenta cómo la humanidad se metió en el lío. El otro propone cómo salir. Leerlos al revés es empezar la casa por el tejado.

Rousseau escribió el diagnóstico y el tratamiento por separado, con siete años de diferencia, y la mayoría de la gente empieza por el segundo porque es el famoso. Es un error frecuente y fácil de evitar.

El «Discurso sobre la desigualdad» (1755) reconstruye cómo la especie pasó del hombre natural a una sociedad de propiedad, ley y despotismo. «El contrato social» (1762) se pregunta si es posible una asociación política en la que los hombres obedezcan y sigan siendo libres. El segundo responde a una pregunta que plantea el primero.

El Discurso: cómo llegamos aquí

Es la respuesta de Rousseau a un premio de la Academia de Dijon, y no lo ganó: el jurado ni siquiera lo leyó entero. Contiene la frase más citada de toda la filosofía política —la del primero que cercó un terreno y dijo «esto es mío»— y una tesis que sigue siendo incómoda: la desigualdad moral no es natural, es historia.

Se lee casi como un relato del origen de la humanidad: perfectibilidad, piedad, lenguaje, propiedad, ley, despotismo. Cada paso parece razonable y el conjunto es una catástrofe.

El contrato social: qué hacer ahora

El libro que la Revolución francesa llevó bajo el brazo. Aquí están la soberanía popular, la voluntad general y la idea de que la ley solo obliga si uno ha participado en hacerla. Empieza con la otra frase famosa: el hombre nace libre y en todas partes está encadenado.

Es más técnico y más abstracto que el Discurso — formas de gobierno, legislador, religión civil — pero sigue siendo breve y de una claridad que ya quisieran muchos manuales.

En qué se parecen

Los dos son cortos, argumentados y peligrosos: los dos fueron condenados y quemados en su época, y los dos siguen estando en todos los temarios de filosofía política. En los dos, Rousseau escribe con la primera persona de un hombre que discute, no de un profesor que expone.

Y los dos parten del mismo supuesto: que lo que llamamos «natural» en la sociedad es en realidad convenido, y que por tanto puede ser de otra manera.

Una frase de cada uno

El primero que, tras cercar un terreno, se le ocurrió decir: Esto es mío, y encontró gentes lo bastante simples para creerle, fue el verdadero fundador de la sociedad civil.
Discurso sobre la desigualdad · Jean-Jacques Rousseau

El arranque de la segunda parte, la frase más citada de la filosofía política

El hombre nace libre, y en todas partes está encadenado.
El contrato social · Jean-Jacques Rousseau

La frase que abre el libro y resume su punto de partida

Las diferencias, una a una

Discurso sobre la desigualdadEl contrato social
Qué haceDiagnostica el origen de la desigualdadPropone una asociación política legítima
Año17551762
TonoNarrativo, casi antropológicoTécnico, jurídico, sistemático
Frase que todo el mundo cita«El primero que, tras cercar un terreno…»«El hombre nace libre y en todas partes está encadenado»
Concepto claveLa perfectibilidad y la piedad naturalLa voluntad general
DuraciónPoco más de 2 horasCerca de 4 horas

Cuál leer primero

Empieza siempre por el «Discurso sobre la desigualdad». Es el diagnóstico, es más narrativo, es la mitad de largo y sin él «El contrato social» parece una construcción abstracta sin motivo. Leídos en este orden, el segundo se lee como lo que es: una respuesta.

Ve directo al «Contrato social» solo si necesitas específicamente la teoría política —soberanía, ley, formas de gobierno— para un examen o un trabajo. En ese caso, léete al menos la segunda parte del Discurso antes: son cuarenta minutos y te ahorran la mitad de las dudas.

Por dónde entrar en cada uno

Si solo vas a leer una cosa de cada libro, que sea esta:

Preguntas frecuentes

¿Rousseau quería volver al estado de naturaleza?

No, y lo dice expresamente: el estado natural es un patrón de medida, no un destino. Cuando Voltaire le escribió que leyéndole entraban ganas de andar a cuatro patas, respondió que hacía más de sesenta años que había perdido la costumbre.

¿Qué es la voluntad general?

No es la suma de lo que quiere cada uno, sino lo que quiere el cuerpo político mirando al bien común. Es su concepto más discutido: se le ha acusado de fundar la democracia moderna y de fundar el totalitarismo, según quién lea.

¿Cuál influyó más en la Revolución francesa?

«El contrato social», sin duda: la Declaración de los Derechos del Hombre está llena de sus ecos y en 1794 los revolucionarios llevaron los restos de Rousseau al Panteón. Él había muerto en 1778.

¿Son difíciles?

El Discurso, no: se lee como un ensayo narrativo. El Contrato social exige algo más de atención, pero es corto y está bien organizado por capítulos breves.