El testamento de Cicerón: la vejez, la amistad y los deberes
Todo lo escribió en un solo año, el 44 a. C.: apartado del poder, con Roma en guerra civil y sus asesinos ya en marcha. Le quedaban meses de vida y los gastó en explicar cómo envejecer, cómo ser amigo y cómo ser decente.
El año 44 a. C. es el annus mirabilis de Cicerón y el último entero de su vida. César ha sido asesinado en marzo, la república agoniza, y el viejo cónsul —apartado, viudo de su hija, sabiéndose en las listas negras— se encierra a escribir. De esos meses salen «Sobre la vejez», «Sobre la amistad» y «Sobre los deberes»: cómo envejecer sin amargura, qué es un amigo de verdad y cómo comportarse cuando todo se hunde. Un año después lo degollaron los sicarios de Marco Antonio.
Saber eso cambia la lectura: no son tratados académicos, son un testamento. Un hombre que lo ha tenido y perdido todo dejando por escrito, a toda prisa, lo que de verdad importa.
Sobre la vejezCicerón59 min de lecturaVer la obra →2
Sobre la amistadCicerón1 h 07 min de lecturaVer la obra →3
Sobre los deberesMarco Tulio Cicerón4 h 04 min de lecturaVer la obra →El orden que recomendamos
- 1. Sobre la vejezPrimero: el más luminoso y breve — Catón explicando por qué cada edad tiene su fruto.59 min
- 2. Sobre la amistadSegundo: su gemelo, dedicado también a su amigo Ático — Lelio recordando a Escipión, el amigo perdido.1 h 07 min
- 3. Sobre los deberesTercero: el mayor de los tres, escrito para su hijo — la ética completa, y el libro de cabecera de Europa durante siglos.4 h 04 min
Tres cartas de despedida disfrazadas de tratados
Los tres tienen destinatario íntimo. «Sobre la vejez» y «Sobre la amistad» están dedicados a Ático, el amigo de toda la vida, y son diálogos en boca de ancianos ilustres: Catón hablando de los años, Lelio del amigo muerto. «Sobre los deberes» es directamente una carta larguísima a su hijo Marco, que estudiaba en Atenas y salía poco de las tabernas: la última lección del padre, que sabía que quizá no volvería a verlo. No volvió.
«Sobre los deberes» tuvo además una segunda vida asombrosa: fue de los primeros libros salidos de la imprenta, impreso en Maguncia apenas una década después de la Biblia de Gutenberg, y durante siglos fue EL manual de ética de Occidente.
Una frase de cada una
Pues para quienes no hay en sí mismos ningún recurso para vivir bien y felizmente, toda edad resulta pesada.
La amistad no es otra cosa sino el acuerdo en todos los asuntos divinos y humanos con benevolencia y afecto; y no sé si, exceptuada la sabiduría, nada mejor haya sido dado al hombre por los dioses inmortales.
Pero todo lo que es honesto nace de alguna de cuatro partes.
Preguntas frecuentes
¿Por qué se leen juntos estos tres libros de Cicerón?
Porque son un solo gesto: los escribió seguidos en el año 44 a. C., apartado de la política y con la muerte cerca, como legado personal. La vejez, la amistad y el deber son los tres balances de una vida — y él lo sabía.
¿En qué orden conviene leerlos?
De menor a mayor: «Sobre la vejez» (el más breve y luminoso), «Sobre la amistad» (su gemelo) y «Sobre los deberes» (el tratado mayor, escrito para su hijo). Los dos primeros se leen en una tarde; el tercero pide algo más de calma.
¿Qué le pasó a Cicerón después de escribirlos?
Se jugó la vida atacando a Marco Antonio en sus «Filípicas» y la perdió: fue proscrito y asesinado en diciembre del 43 a. C. Sus manos y su cabeza se expusieron en la tribuna desde la que había hablado. Los tres ensayos quedaron como su testamento moral.
¿Son difíciles de leer?
Nada: son de lo más accesible de toda la filosofía antigua. Cicerón escribía para persuadir, no para especialistas, y esta edición los traduce en español claro y actual. «Sobre la vejez» en particular es uno de los libros más reconfortantes jamás escritos.
