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El testamento de Cicerón: la vejez, la amistad y los deberes

Todo lo escribió en un solo año, el 44 a. C.: apartado del poder, con Roma en guerra civil y sus asesinos ya en marcha. Le quedaban meses de vida y los gastó en explicar cómo envejecer, cómo ser amigo y cómo ser decente.

El año 44 a. C. es el annus mirabilis de Cicerón y el último entero de su vida. César ha sido asesinado en marzo, la república agoniza, y el viejo cónsul —apartado, viudo de su hija, sabiéndose en las listas negras— se encierra a escribir. De esos meses salen «Sobre la vejez», «Sobre la amistad» y «Sobre los deberes»: cómo envejecer sin amargura, qué es un amigo de verdad y cómo comportarse cuando todo se hunde. Un año después lo degollaron los sicarios de Marco Antonio.

Saber eso cambia la lectura: no son tratados académicos, son un testamento. Un hombre que lo ha tenido y perdido todo dejando por escrito, a toda prisa, lo que de verdad importa.

El orden que recomendamos

Tres cartas de despedida disfrazadas de tratados

Los tres tienen destinatario íntimo. «Sobre la vejez» y «Sobre la amistad» están dedicados a Ático, el amigo de toda la vida, y son diálogos en boca de ancianos ilustres: Catón hablando de los años, Lelio del amigo muerto. «Sobre los deberes» es directamente una carta larguísima a su hijo Marco, que estudiaba en Atenas y salía poco de las tabernas: la última lección del padre, que sabía que quizá no volvería a verlo. No volvió.

«Sobre los deberes» tuvo además una segunda vida asombrosa: fue de los primeros libros salidos de la imprenta, impreso en Maguncia apenas una década después de la Biblia de Gutenberg, y durante siglos fue EL manual de ética de Occidente.

Una frase de cada una

Pues para quienes no hay en sí mismos ningún recurso para vivir bien y felizmente, toda edad resulta pesada.
Sobre la vejez · Cicerón
La amistad no es otra cosa sino el acuerdo en todos los asuntos divinos y humanos con benevolencia y afecto; y no sé si, exceptuada la sabiduría, nada mejor haya sido dado al hombre por los dioses inmortales.
Sobre la amistad · Cicerón
Pero todo lo que es honesto nace de alguna de cuatro partes.
Sobre los deberes · Marco Tulio Cicerón

Preguntas frecuentes

¿Por qué se leen juntos estos tres libros de Cicerón?

Porque son un solo gesto: los escribió seguidos en el año 44 a. C., apartado de la política y con la muerte cerca, como legado personal. La vejez, la amistad y el deber son los tres balances de una vida — y él lo sabía.

¿En qué orden conviene leerlos?

De menor a mayor: «Sobre la vejez» (el más breve y luminoso), «Sobre la amistad» (su gemelo) y «Sobre los deberes» (el tratado mayor, escrito para su hijo). Los dos primeros se leen en una tarde; el tercero pide algo más de calma.

¿Qué le pasó a Cicerón después de escribirlos?

Se jugó la vida atacando a Marco Antonio en sus «Filípicas» y la perdió: fue proscrito y asesinado en diciembre del 43 a. C. Sus manos y su cabeza se expusieron en la tribuna desde la que había hablado. Los tres ensayos quedaron como su testamento moral.

¿Son difíciles de leer?

Nada: son de lo más accesible de toda la filosofía antigua. Cicerón escribía para persuadir, no para especialistas, y esta edición los traduce en español claro y actual. «Sobre la vejez» en particular es uno de los libros más reconfortantes jamás escritos.