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Copla 1Las cuarenta coplas

Coplas a la muerte de su padre · Jorge Manrique · 9 min de lectura

Copla 1

Recuerde el alma dormida,

avive el seso y despierte,

contemplando

como se pasa la vida,

como se viene la muerte

tan callando;

cuan presto se va el placer,

como después de acordado

da dolor,

como, a nuestro parecer,

cualquiera tiempo pasado

fue mejor.

Copla 2

Pues si vemos lo presente

como en un punto ses ido

y acabado,

si juzgamos sabiamente,

daremos lo no venido

por pasado.

No se engañe nadi, no,

pensando que ha de durar

lo que espera

mas que duró lo que vio,

pues que todo ha de pasar

por tal manera.

Copla 3

Nuestras vidas son los ríos

que van a dar en la mar

que es el morir:

allí van los señoríos

derechos a se acabar

y consumir;

allí los ríos caudales,

allí los otros, medianos

y mas chicos,

allegados son iguales,

los que viven por sus manos

y los ricos.

Copla 4

Dejo las invocaciones

de los famosos poetas

y oradores;

no curo de sus ficciones,

que traen yerbas secretas

sus sabores.

Aquel solo me encomiendo,

aquel solo invoco yo

de verdad,

que en este mundo viviendo,

el mundo no conoció

su deidad.

Copla 5

Este mundo es el camino

para el otro, ques morada

sin pesar;

mas cumple tener buen tino

para andar esta jornada

sin errar.

Partimos cuando nacemos,

andamos mientra vivimos,

y llegamos

al tiempo que fenecemos;

así que cuando morimos

descansamos.

Copla 6

Este mundo bueno fue

si bien usásemos del

como debemos,

porque, según nuestra fe,

es para ganar aquel

que atendemos.

Aun aquel hijo de Dios

para subirnos al cielo

descendió

a nacer acá entre nos,

y a vivir en este suelo

do murió.

Copla 7

Si fuese en nuestro poder

tornar la cara hermosa

corporal,

como podemos hacer

el ánima gloriosa

angelical,

qué diligencia tan viva

tuviéramos toda hora

y tan presta

en componer la cautiva,

dejándonos la señora

descompuesta!

Copla 8

Ved de cuán poco valor

son las cosas tras que andamos

y corremos,

que en este mundo traidor

aun primero que muramos

las perdemos:

dellas deshace la edad,

dellas casos desastrados

que acaecen,

dellas, por su calidad,

en los más altos estados

desfallecen.

Copla 9

Decidme, la hermosura,

la gentil frescura y tez

de la cara,

la color y la blancura,

cuando viene la vejez,

cuál separa?

Las mañas y ligereza

y la fuerza corporal

de juventud,

todo se torna graveza

cuando llega al arrabal

de senectud.

Copla 10

Pues la sangre de los godos,

y el linaje, y la nobleza

tan crecida,

por cuántas vías y modos

se pierde su gran alteza

en esta vida!

Unos, por poco valer,

por cuán bajos y abatidos

que los tienen!

y otros, por no tener,

con oficios no debidos

se mantienen.

Copla 11

Los estados y riqueza,

que nos dejan a deshora,

¿quién lo duda?

No les pidamos firmeza,

pues que son de una señora

que se muda;

que bienes son de Fortuna

que revuelve con su rueda

presurosa,

la cual no puede ser una,

ni estar estable ni queda

en una cosa.

Copla 12

Pero digo que acompañen

y lleguen hasta la huesa

con su dueño:

por eso no nos engañen,

pues se va la vida apriesa

como sueño.

Y los deleites de acá

son en que nos deleitamos

temporales,

y los tormentos de allá

que por ellos esperamos

eternales.

Copla 13

Los placeres y dulzores

desta vida trabajada

que tenemos,

¿qué son sino corredores,

y la muerte la celada

en que caemos?

No mirando nuestro daño

corremos a rienda suelta

sin parar;

desque vemos el engaño

y queremos dar la vuelta,

no hay lugar.

Copla 14

Esos reyes poderosos

que vemos por escrituras

ya pasadas,

con casos tristes llorosos

fueron sus buenas venturas

trastornadas;

así que no hay cosa fuerte,

que a papas y emperadores

y prelados

así los trata la Muerte

como a los pobres pastores

de ganados.

Copla 15

Dejemos a los troyanos,

que sus males no los vimos,

ni sus glorias;

dejemos a los romanos,

aunque oímos y leímos

sus estorias;

no curemos de saber

lo de aquel tiempo pasado

qué fue dello;

vengamos a lo de ayer,

que tan bien es olvidado

como aquello.

Copla 16

¿Qué se hizo el rey don Juan?

Los infantes de Aragón

¿qué se hicieron?

¿Qué fue de tanto galán?

¿Qué fue de tanta invención

como trujeron?

Las justas y los torneos,

paramentos, bordaduras,

y cimeras,

¿fueron sino devaneos?

¿Qué fueron sino verduras

de las eras?

Copla 17

¿Qué se hicieron las damas,

sus tocados, sus vestidos,

sus olores?

¿Qué se hicieron las llamas

de los fuegos encendidos

de amadores?

¿Qué se hizo aquel trobar,

las músicas acordadas

que tañían?

¿Qué se hizo aquel danzar,

aquellas ropas chapadas

que traían?

Copla 18

Pues el otro su heredero,

don Enrique, ¡qué poderes

alcanzaba!

¡Cuán blando, cuán halagüero

el mundo con sus placeres

se le daba!

Mas veréis cuán enemigo,

cuán contrario, cuán cruel

se le mostró,

habiéndole sido amigo,

cuán poco duró con él

lo que le dio.

Copla 19

Las dádivas desmedidas,

los edificios reales

llenos de oro,

las vajillas tan febridas,

los enriques y reales

del tesoro,

los jaeces, los caballos

de su gente, y atavíos

tan sobrados,

¿dónde iremos a buscallos?

¿Qué fueron sino rocíos

de los prados?

Copla 20

Pues su hermano el inocente,

que en su vida sucesor

se llamó,

¡qué corte tan excelente

tuvo, y cuánto gran señor

le siguió!

Mas como fuese mortal,

llevole la Muerte luego

en su fragua.

¡Oh juicio divinal!

Cuando más ardía el fuego

echaste agua.

Copla 21

Pues aquel gran condestable,

maestre que conocimos

tan privado,

no cumple que de él se hable

sino solo que lo vimos

degollado.

Sus infinitos tesoros,

sus villas y sus lugares,

su mandar,

¿qué le fueron sino lloros?

¿fuéronle sino pesares

al dejar?

Copla 22

Pues los otros dos hermanos,

maestres tan prosperados

como reyes,

que a los grandes y medianos

trujeron tan sojuzgados

a sus leyes,

aquella prosperidad

que tan alta fue subida

y exaltada,

¿qué fue sino claridad

que estando más encendida

fue amatada?

Copla 23

Tantos duques excelentes,

tantos marqueses y condes

y varones

como vimos tan potentes,

di, Muerte, ¿do los escondes

y traspones?

Y las sus claras hazañas

que hicieron en las guerras

y en las paces,

cuando tú, cruda, te ensañas,

con tu fuerza las atierras

y deshaces.

Copla 24

Las huestes innumerables,

los pendones y estandartes

y vanderas,

los castillos impunables,

los muros y baluartes

y barreras,

la cava honda chapada,

o cualquier otro reparo,

¿qué aprovecha?

Que si tú vienes airada,

todo lo pasas de claro

con tu flecha.

Copla 25

Aquel de buenos abrigo,

amado por virtuoso

de la gente,

el maestre don Rodrigo

Manrique, tanto famoso

y tan valiente,

sus grandes hechos y claros

no cumple que los alabe

pues los vieron,

ni los quiero hacer caros

pues el mundo todo sabe

cuales fueron.

Copla 26

Qué amigo de sus amigos!

qué señor para criados

y parientes!

qué enemigo de enemigos!

qué maestro de esforzados

y valientes!

Qué seso para discretos!

qué gracia para donosos!

qué razón!

Qué benigno a los sujetos,

y a los bravos y dañosos

un león!

Copla 27

En ventura Octaviano,

Julio César en vencer

y batallar,

en la virtud Africano,

Aníbal en el saber

y trabajar,

en la bondad un Trajano,

Tito en liberalidad

con alegría,

en su brazo Aureliano,

Marco Tulio en la verdad

que prometía.

Copla 28

Antonio Pío en clemencia,

Marco Aurelio en igualdad

del semblante,

Adriano en elocuencia,

Teodosio en humildad

y buen talante.

Aurelio Alexandre fue

en disciplina y rigor

de la guerra,

un Constantino en la fe,

Camilo en el gran amor

de su tierra.

Copla 29

No dejó grandes tesoros,

ni alcanzó grandes riquezas

ni vajillas,

mas hizo guerra a los moros,

ganando sus fortalezas

y sus villas;

y en las lides que venció,

muchos moros y caballos

se perdieron,

y en este oficio ganó

las rentas y los vasallos

que le dieron.

Copla 30

Pues por su honra y estado,

en otros tiempos pasados

cómo se hubo?

quedando desamparado,

con hermanos y criados

se sostuvo.

Después que hechos famosos

hizo en esta dicha guerra

que hacía,

hizo tratos tan honrosos,

que le dieron aun más tierra

que tenía.

Copla 31

Estas sus viejas historias

que con su brazo pintó

en juventud,

con otras nuevas victorias

ahora las renovó

en senectud.

Por su gran habilidad,

por méritos y ancianía

bien gastada,

alcanzó la dignidad

de la gran caballería

del Espada.

Copla 32

Y sus villas y sus tierras,

ocupadas de tiranos

las halló,

mas por cercos y por guerras

y por fuerza de sus manos

las cobró.

Pues nuestro rey natural

si de las obras que obró

fue servido,

dígalo el de Portugal,

y en Castilla quien siguió

su partido.

Copla 33

Después de puesta la vida

tantas veces por su ley

al tablero,

después de tan bien servida

la corona de su rey

verdadero,

después de tanta hazaña

a que no puede bastar

cuenta cierta,

en la su villa de Ocaña

vino la Muerte a llamar

a su puerta,

Copla 34

diciendo: « Buen caballero,

dejad el mundo engañoso

y su halago:

vuestro corazón de acero

muestre su esfuerzo famoso

en este trago;

y pues de vida y salud

hicisteis tan poca cuenta

por la fama,

esfuércese la virtud

para sufrir esta afrenta

que os llama.

Copla 35

« No se os haga tan amarga

la batalla temerosa

que esperáis,

pues otra vida más larga

de fama tan gloriosa

acá dejáis.

Aunque esta vida de honor

tampoco no es eternal

ni verdadera,

mas con todo es muy mejor

que la otra temporal

perecedera.

Copla 36

«El vivir que es perdurable

no se gana con estados

mundanales,

ni con vida delectable

en que moran los pecados

infernales;

mas los buenos religiosos

gánanlo con oraciones

y con lloros,

los caballeros famosos

con trabajos y afliciones

contra moros.

Copla 37

« Y pues vos, claro varón,

tanta sangre derramasteis

de paganos,

esperad el galardón

que en este mundo ganasteis

por las manos;

y con esta confianza,

y con la fe tan entera

que tenéis,

partid con buena esperanza,

que esta otra vida tercera

ganaréis. »

Copla 38

— « No gastemos tiempo ya

en esta vida mezquina

por tal modo,

que mi voluntad está

conforme con la divina

para todo;

y consiento en mi morir

con voluntad placentera

clara y pura,

que querer hombre vivir

cuando Dios quiere que muera

es locura.

Copla 39

« Tú, que por nuestra maldad

tomaste forma servil

y bajo nombre,

Tú, que a tu divinidad

juntaste cosa tan vil

como el hombre,

Tú, que tan grandes tormentos

sufriste sin resistencia

en tu persona,

no por mis merecimientos,

mas por tu sola clemencia

me perdona. »

Copla 40

Así con tal entender,

todos sentidos humanos

conservados,

cercado de su mujer,

de sus hijos y hermanos

y criados,

dio el alma a quien ge la dio,

el cual la ponga en el cielo

en su gloria,

y aunque la vida murió,

nos dejó harto consuelo

su memoria.

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