
Humanismo
1478 – 1535 · Londres
Inventó la palabra «utopía» describiendo una isla perfecta, y murió decapitado por negarse a firmar algo en lo que no creía.
1 obra suya en Clasicalia, completa y gratis.
Hijo de un juez londinense, se educó en casa del arzobispo Morton y estudió en Oxford. Dudó durante cuatro años entre hacerse cartujo y casarse; eligió lo segundo, pero mantuvo toda su vida hábitos de austeridad, incluido un cilicio que solo su hija conocía.
Fue abogado brillante, diputado, embajador y finalmente lord canciller de Inglaterra, el cargo civil más alto del reino. Era amigo íntimo de Erasmo, que escribió el «Elogio de la locura» en su casa y le dedicó el título haciendo un juego con su apellido.
Cuando Enrique VIII rompió con Roma para divorciarse, Moro dimitió y se calló. No bastó: le exigieron jurar el Acta de Supremacía que hacía del rey cabeza de la Iglesia. Se negó, sin explicar nunca por qué, apoyándose en que el silencio no es delito. Lo condenaron con el testimonio falso de un funcionario y lo decapitaron en 1535. Fue canonizado en 1935.
Es el momento en que el humanismo cristiano cree todavía que se puede reformar la Iglesia desde dentro y con inteligencia. Diez años después la ruptura protestante hizo imposible esa posición intermedia, y Moro, que había perseguido a los luteranos, acabó ejecutado por el mismo rey que defendía el catolicismo.
Todas se leen enteras aquí, gratis y sin registro.
«Utopía» significa a la vez «lugar bueno» y «ningún lugar»: el juego está en el propio título. Moro nunca dice si aprueba lo que describe.
El libro primero es un ataque frontal a la Inglaterra de su tiempo: los cercados que arruinaban a los campesinos, la horca por robar, los nobles ociosos. La isla del libro segundo es el espejo.
En Utopía no existe la propiedad privada, y por eso no hay pobreza ni delito. Es la primera formulación moderna de esa idea, tres siglos antes de Marx.
En su proceso sostuvo que quien calla no puede ser condenado por lo que se supone que piensa. Es un argumento jurídico que se sigue citando.
Lee el libro primero, aunque tengas la tentación de saltártelo. Mucha gente va directa a la descripción de la isla y se pierde lo mejor: la conversación sobre la Inglaterra real, con el pasaje sobre las ovejas que «devoran a los hombres».
El libro segundo es la isla: instituciones, horarios, matrimonios, esclavos —sí, en Utopía hay esclavos—. Léelo sabiendo que Moro no está firmando un programa.
Compáralo con la ciudad de Platón en «La República», que también está aquí: la deuda es evidente.
Aquí está «Utopía» completa, sus dos libros. Faltan sus escritos de la Torre —el «Diálogo del consuelo en la tribulación», escrito en prisión—, sus tratados de polémica contra Lutero y una correspondencia extensa, sobre todo con Erasmo.
También: frases de Tomás Moro, comprobadas una a una contra el texto publicado.
Cinco ejes para preparar un trabajo o una sesión sobre el autor. Todo se puede comprobar sobre los textos, que están aquí completos.
No está claro, y probablemente sea intencionado. El libro está montado como un diálogo en el que un personaje llamado «Moro» discute con quien describe la isla.
No: es un diálogo humanista en latín, con una parte descriptiva. Pero se lee mucho mejor de lo que ese resumen sugiere.
Eran amigos íntimos. Erasmo escribió el «Elogio de la locura» alojado en su casa y se lo dedicó; ambos textos están en Clasicalia y se explican mutuamente.
Por negarse a jurar que el rey era cabeza de la Iglesia de Inglaterra. Nunca dijo por qué se negaba: lo condenaron con un testimonio que casi con seguridad era falso.
Hilary Mantel invierte los papeles y lo pinta como un fanático frente a un Cromwell razonable. Es una lectura legítima y muy discutida por los historiadores.