
Generación del 98
1866 – 1936 · Galicia y Madrid
Perdió un brazo en una pelea de café por un bastonazo y una infección. Inventó un género entero, el esperpento, para contar una España deformada.
1 obra suya en Clasicalia, completa y gratis.
Nació en Villanueva de Arosa, en una familia hidalga gallega venida a menos. Dejó Derecho al morir su padre y se fue a México, donde trabajó de periodista. Volvió a Madrid a hacerse escritor y se construyó un personaje: barbas larguísimas, quevedos, capa y una biografía inventada que contaba en las tertulias.
En 1899, en una discusión en un café con el periodista Manuel Bueno, recibió un bastonazo que le clavó un gemelo en la muñeca. La herida se infectó y hubo que amputarle el brazo izquierdo. Nunca lo ocultó ni lo dramatizó.
Empezó escribiendo un modernismo exquisito, las «Sonatas», y acabó en el extremo opuesto: el esperpento, una deformación grotesca y deliberada de la realidad española. Fue director de la Academia de España en Roma y murió en Santiago de Compostela en enero de 1936, meses antes de la guerra.
El Madrid de «Luces de bohemia» es el de 1920: la Semana Trágica todavía cerca, la ley de fugas, los pistoleros, la censura y los escritores muriéndose de hambre en cafés. Valle no lo denuncia con un discurso: lo deforma hasta que la deformidad se ve.
Todas se leen enteras aquí, gratis y sin registro.
Su invento y su definición: España es una deformación grotesca de la civilización europea, y solo puede contarse con una estética sistemáticamente deformada. La imagen que usa es la de los espejos cóncavos del callejón del Gato.
En la escena XII, Max Estrella explica la teoría delante de esos espejos deformantes que existían de verdad en Madrid. Es el momento en que la obra explica su propio método.
Sus acotaciones no son instrucciones para el director: son prosa poética, a menudo imposible de representar. Escribía un teatro que la escena de su tiempo no podía montar.
Max Estrella, poeta ciego y arruinado, muere en el portal de su casa. Sus amigos siguen de tertulia. Nada es solemne y todo es terrible.
Empieza por la escena XII, la de los espejos del callejón del Gato, aunque sea fuera de orden: son tres páginas y explican qué es el esperpento por boca del propio personaje. Con eso en la cabeza, el resto se lee de otra manera.
Luego, la obra entera, quince escenas, en una noche madrileña. No busques una trama que avance: es un recorrido, y cada escena es un cuadro.
Lee las acotaciones despacio. En Valle son la mitad del libro y la mejor prosa que escribió.
Aquí está «Luces de bohemia». Faltan las cuatro «Sonatas» del Valle modernista, «Tirano Banderas», la trilogía de «El ruedo ibérico» y los otros esperpentos: «Los cuernos de don Friolera» y «La hija del capitán».
Dónde aparece su obra frente a la de otro autor, con lo que aporta cada una y cuál conviene leer antes.
También: frases de Ramón María del Valle-Inclán, comprobadas una a una contra el texto publicado.
Cinco ejes para preparar un trabajo o una sesión sobre el autor. Todo se puede comprobar sobre los textos, que están aquí completos.
Una estética que deforma sistemáticamente la realidad, como un espejo cóncavo, porque el autor considera que la realidad española ya está deformada. Valle lo define dentro de la propia obra.
El vocabulario es rico y hay mucha jerga madrileña de la época; conviene una edición con notas. La lectura, en cambio, es rápida: quince escenas breves.
Está inspirado en Alejandro Sawa, escritor bohemio que murió ciego y en la miseria en 1909. Valle lo conoció.
Se representa, pero durante décadas se consideró imposible: no se estrenó en España hasta 1970, cincuenta años después de escrita.
«Tirano Banderas», si quieres novela, o «Los cuernos de don Friolera» si quieres más esperpento.