
Novela rusa
1828 – 1910 · Yásnaia Poliana
Conde, terrateniente y autor de las dos novelas más largas del XIX, acabó renegando de todo ello y murió huyendo de casa en una estación de tren.
1 obra suya en Clasicalia, completa y gratis.
Nació conde, en la finca familiar de Yásnaia Poliana, y quedó huérfano de niño. Fue un estudiante desastroso y un joven de juego, deudas y burdeles, según sus propios diarios. Se alistó en el ejército y combatió en el sitio de Sebastopol, de donde salieron sus primeros relatos.
Se casó con Sofía Behrs, dieciséis años menor, y tuvieron trece hijos. Ella copió a mano «Guerra y paz» siete veces. En esos años escribió las dos novelas que lo hicieron universal: «Guerra y paz» (1869) y «Ana Karénina» (1877).
Después vino una crisis religiosa que lo cambió todo. Renegó de sus novelas, se declaró cristiano no violento al margen de la Iglesia —que lo excomulgó en 1901—, quiso ceder sus tierras y renunciar a los derechos de autor. El matrimonio se convirtió en una guerra. A los 82 años se marchó de casa de noche y murió días después en la estación de Astápovo.
Tolstói vive el final de la Rusia de los siervos: la emancipación de 1861 ocurre cuando él tiene treinta y tres años y es dueño de cientos de campesinos. Su obra tardía es en buena parte un intento de resolver esa contradicción, y su prédica de la no violencia influyó directamente en Gandhi, con quien se carteó.
Todas se leen enteras aquí, gratis y sin registro.
Iván Ilich descubre en la agonía que su vida entera —la carrera, el matrimonio, la casa bien puesta— fue lo que se esperaba de él y no lo que quería. Es la pregunta que Tolstói se hizo a sí mismo.
Alrededor del moribundo todos fingen que no se muere. Esa cortesía es, para Tolstói, la forma más común de crueldad.
Guerásim, el mujik, es el único que trata a Iván Ilich como a un hombre que se muere. En Tolstói la lucidez moral suele estar abajo.
Nadie describe como él una cortina mal colgada o un gesto de médico. La grandeza moral se apoya siempre en una observación menuda.
Empieza por «La muerte de Iván Ilich», que es lo que tienes aquí y también la mejor puerta posible: unas cien páginas con todo Tolstói dentro. Nabókov la consideraba lo más logrado de la literatura rusa.
Fíjate en el primer capítulo, que empieza por el funeral y por los colegas calculando qué puesto queda libre. Sabiendo el final desde la página uno, lo que importa deja de ser qué pasa y pasa a ser cómo se vive.
Después, «Ana Karénina» antes que «Guerra y paz»: es más fácil de entrar y no tiene capítulos de teoría de la historia.
Aquí está «La muerte de Iván Ilich», su relato más perfecto. Falta lo demás: «Guerra y paz» y «Ana Karénina», las dos novelas grandes; «Confesión», donde cuenta su crisis; «Hadyi Murat», su última obra, y «Sonata a Kreutzer».
Dónde aparece su obra frente a la de otro autor, con lo que aporta cada una y cuál conviene leer antes.
También: frases de Lev Tolstói, comprobadas una a una contra el texto publicado.
Cinco ejes para preparar un trabajo o una sesión sobre el autor. Todo se puede comprobar sobre los textos, que están aquí completos.
El tema lo es; el libro, no. Está escrito con una claridad extraordinaria y avanza rápido.
Nada. Es una obra independiente y muy posterior, ya del Tolstói moral.
Después de su crisis consideró que el arte que no mejora moralmente al lector es un lujo. Llegó a llamar «basura señorial» a «Guerra y paz».
Sí, en Astápovo, huyendo de su casa a los 82 años. La prensa mundial siguió su agonía día a día.
No llegaron a conocerse. Tolstói mira la sociedad desde fuera y con precisión de entomólogo; Dostoievski se mete dentro de una cabeza. Leídos juntos se explican mejor.