Literatura medieval
s. XIV · Castilla
Un clérigo del siglo XIV escribió un libro larguísimo sobre el amor —del bueno y del otro— con alcahuetas, serranas y una guerra entre don Carnal y doña Cuaresma.
1 obra suya en Clasicalia, completa y gratis.
De Juan Ruiz solo sabemos lo que dice el propio libro: que era arcipreste de Hita, en Guadalajara, y que escribió en la primera mitad del siglo XIV. Ni siquiera eso es seguro, porque el narrador del libro es un personaje y no tiene por qué coincidir con el autor.
El texto menciona que se escribió estando el autor preso por orden del cardenal Gil de Albornoz. Se ha discutido durante un siglo si esa prisión fue real, metafórica o un recurso literario. No hay un solo documento externo que confirme su existencia.
Se conservan tres manuscritos con diferencias entre sí, y uno de ellos incluye añadidos y una fecha posterior. El libro que leemos es, por tanto, una reconstrucción: mil setecientas estrofas de métrica variada, con relatos, fábulas, canciones, parodias y digresiones.
El siglo XIV castellano es un mundo donde conviven sin conflicto aparente la moral eclesiástica y una vitalidad muy poco monacal. El «Libro de buen amor» refleja exactamente esa convivencia: dice que enseña a distinguir el buen amor —el de Dios— del loco amor, y dedica muchísimas más páginas al segundo.
Todas se leen enteras aquí, gratis y sin registro.
Dice en el prólogo que enseña a evitar el loco amor mostrándolo, y que quien lo entienda mal es culpa del lector. Esa ambigüedad deliberada es la clave del libro.
La vieja alcahueta que aparece aquí es el antecedente directo de Celestina, que llegará siglo y medio después. Es uno de los personajes fundadores de la literatura española.
La batalla alegórica entre la carne y el ayuno, con ejércitos de embutidos y de pescados, es la mejor parodia de la literatura medieval española.
Cuaderna vía, cánticas de serrana, gozos de Santa María, fábulas esópicas, sátiras. El libro es un muestrario de todo lo que se podía escribir en el siglo XIV.
No lo leas seguido de la primera a la última estrofa. Es un libro-mosaico y así se hace pesado.
Empieza por los episodios: don Melón y doña Endrina —con Trotaconventos de intermediaria—, las cánticas de serrana y la batalla de don Carnal y doña Cuaresma. Son las tres partes que todo el mundo recuerda.
El texto es castellano del siglo XIV: hace falta una edición con notas o con versión modernizada al lado. Con eso, se disfruta mucho más de lo que su fama de libro escolar sugiere.
Aquí está el «Libro de buen amor» completo. Es la única obra que se le atribuye.
Si quieres seguir el rastro de Trotaconventos, «La Celestina» está en Clasicalia: Fernando de Rojas la escribe siglo y medio después y la deuda es evidente.
También: frases de Juan Ruiz, Arcipreste de Hita, comprobadas una a una contra el texto publicado.
Cinco ejes para preparar un trabajo o una sesión sobre el autor. Todo se puede comprobar sobre los textos, que están aquí completos.
No hay pruebas externas firmes. El nombre y el cargo salen del propio libro, y el narrador es un personaje literario.
El castellano medieval lo es sin ayuda. Con una edición anotada o modernizada, es de lo más divertido de la literatura española antigua.
Las dos cosas a la vez, y probablemente a propósito. Ese es el debate que lleva siglos abierto.
No se conserva ninguno, ni podría: no sabemos siquiera con certeza quién fue.
Porque es el gran libro literario del siglo XIV castellano y porque de él salen personajes y formas que llegan hasta el Siglo de Oro.