Poesía medieval
h. 1440 – 1479 · Castilla
Escribió cuarenta coplas por la muerte de su padre y murió tres años después en un asalto, con menos de cuarenta años. Es el poema más famoso de la Edad Media española.
1 obra suya en Clasicalia, completa y gratis.
Nació en una de las grandes familias de Castilla. Su padre, Rodrigo Manrique, fue maestre de la Orden de Santiago y una de las figuras militares más importantes de su tiempo. Su tío, Gómez Manrique, era también poeta.
Jorge fue ante todo un guerrero. Combatió en las luchas civiles castellanas, del lado de Isabel la Católica contra los partidarios de Juana la Beltraneja. Escribió poesía cortesana convencional —canciones de amor, decires— que no habría pasado a la historia.
En 1476 murió su padre, y escribió las «Coplas». Tres años después, en 1479, asaltando el castillo de Garcimuñoz, recibió una herida mortal. Tenía poco menos de cuarenta años. Le encontraron encima unos versos empezados.
La Castilla de Manrique está saliendo de un siglo de guerras entre nobles. Los tópicos del poema —la fugacidad, la igualdad ante la muerte, la rueda de la fortuna— eran los lugares comunes de la época; lo excepcional es el tono, sereno y sin retórica, y que el muerto sea su propio padre.
Todas se leen enteras aquí, gratis y sin registro.
Estrofas de seis versos donde el tercero y el sexto se acortan a la mitad. Ese corte produce un efecto de caída, como una campana, y es la mitad del poema.
La imagen más famosa de la poesía española: los ríos van a dar en la mar, que es el morir, y allí se igualan los caudalosos y los medianos y los chicos.
El poema empieza hablando de la vida y la muerte en abstracto, pasa a los grandes personajes recientes y termina en un solo hombre: su padre. Esa estructura en embudo es lo que lo hace emocionar.
No basta con la vida terrenal y la eterna: Manrique añade la de la fama, la que dejan las obras. Su padre no muere del todo porque se le recuerda.
Léelas de una sentada y en voz alta. Son cuarenta coplas, unos veinte minutos, y el efecto depende del ritmo: los versos cortos solo funcionan si se oyen.
Fíjate en el «ubi sunt», la serie de preguntas por los que ya no están —«¿Qué se hizo el rey don Juan?»—. Es un recurso medieval y aquí alcanza su mejor versión en castellano.
La aparición de la Muerte hablando con don Rodrigo, hacia el final, es la escena que cierra el poema y merece leerse dos veces.
Aquí están las «Coplas a la muerte de su padre». De Jorge Manrique se conservan unas cincuenta composiciones más, de poesía amorosa cortesana, que se leen poco y con razón: las «Coplas» son otra cosa.
También: frases de Jorge Manrique, comprobadas una a una contra el texto publicado.
Cinco ejes para preparar un trabajo o una sesión sobre el autor. Todo se puede comprobar sobre los textos, que están aquí completos.
El castellano es del siglo XV y hay palabras que ya no usamos, pero la sintaxis es sencilla y una edición anotada resuelve todo.
Porque unen unos tópicos muy manidos con una emoción concreta y contenida. Ningún otro poema medieval español ha resistido igual.
Unos veinte minutos. Es de las lecturas más breves de la casa.
No se conserva ninguno. El monumento de Paredes de Nava es del siglo XX y no es un retrato.
Un tópico latino —«¿dónde están?»— que enumera personas célebres ya desaparecidas para subrayar la fugacidad. Manrique le da la versión más recordada en español.