
Clasicismo francés
1621 – 1695 · Château-Thierry y París
Convirtió unas fábulas griegas de diez líneas en pequeñas comedias en verso, y con ellas retrató entera la corte de Luis XIV sin nombrar a nadie.
1 obra suya en Clasicalia, completa y gratis.
Nació en Château-Thierry, hijo de un inspector de aguas y bosques, cargo que heredó y desempeñó con notoria desgana. Se casó por acuerdo familiar, se desentendió del matrimonio y de la administración de sus bienes, y se marchó a París a vivir de protectores.
Su primer valedor fue Fouquet, el superintendente de finanzas. Cuando Luis XIV lo hizo detener y encarcelar de por vida, La Fontaine escribió una «Elegía a las ninfas de Vaux» pidiendo clemencia por él. Fue un gesto valiente y le costó el favor real durante años.
Publicó las «Fábulas» en tres entregas, entre 1668 y 1694: doscientas cuarenta y tres en total. Fue elegido para la Academia Francesa en 1683 y el rey retrasó meses su aprobación. Vivió siempre acogido en casa de amigos, sin ocuparse de nada práctico, y murió en París en 1695.
La corte de Luis XIV era un mundo de jerarquías rígidas donde criticar era peligroso. La fábula permitía hacerlo: cuando el león reparte el botín quedándose con todo, nadie podía acusar a La Fontaine de hablar del rey, y todo el mundo entendía de qué hablaba.
Todas se leen enteras aquí, gratis y sin registro.
Esopo cuenta en diez líneas; La Fontaine construye escenas, da carácter a los animales y juega con el verso. Convierte un ejercicio escolar en literatura mayor.
Mezcla versos de distinta medida dentro del mismo poema para imitar el ritmo del habla y subrayar los golpes. Fue una novedad técnica y es la mitad de su encanto.
El león es el rey, el zorro el cortesano, el lobo el poderoso sin escrúpulos, el cordero el súbdito. Es una anatomía del poder en clave animal.
«La raison du plus fort est toujours la meilleure»: la primera línea de «El lobo y el cordero» es una de las frases más citadas del francés, y no consuela a nadie.
Empieza por «La cigarra y la hormiga» y «El cuervo y el zorro», que abren el libro I y son las más conocidas. En diez minutos ves qué hace con el material de Esopo.
Sigue por «El lobo y el cordero» y «Los animales enfermos de peste», que son las más políticas y las mejores.
Léelas sueltas, dos o tres por sesión. Son doscientas cuarenta y tres y no están pensadas para seguidas.
Aquí están sus «Fábulas». Faltan los «Cuentos y relatos en verso», bastante subidos de tono y que la censura persiguió, y «Los amores de Psique y Cupido», su versión de la historia de Apuleyo que también está en Clasicalia.
También: frases de Jean de La Fontaine, comprobadas una a una contra el texto publicado.
Cinco ejes para preparar un trabajo o una sesión sobre el autor. Todo se puede comprobar sobre los textos, que están aquí completos.
El material es en buena parte de Esopo, de Fedro y de fuentes orientales. La forma, el humor y la mirada son suyos, y eso es lo que las hace literatura.
En Francia se aprenden de memoria en la escuela desde hace siglos, pero muchas son cínicas y crueles. Se leen distinto a los ocho y a los cuarenta años.
Algo, porque el juego métrico es intraducible. La historia y la ironía llegan igual.
Nunca de frente, y aun así el rey retrasó su entrada en la Academia. La fábula permitía decir lo que no se podía decir.
Cualquiera de los dos. Leerlos seguidos, comparando las mismas historias, es el mejor plan.