
Narrativa del siglo XX
1883 – 1924 · Praga
Pidió que quemaran todo lo que había escrito. Su amigo Max Brod desobedeció, y por eso existe la palabra «kafkiano».
1 obra suya en Clasicalia, completa y gratis.
Nació en Praga, en una familia judía de lengua alemana dentro del Imperio austrohúngaro: una minoría dentro de una minoría. Estudió Derecho por imposición y trabajó toda su vida en una compañía de seguros de accidentes laborales, donde era un empleado apreciado. Escribía de noche.
Su padre, Hermann, comerciante autoritario, es la sombra que atraviesa la obra entera. En 1919 le escribió una Carta al padre de cien páginas que la madre nunca llegó a entregarle.
Se comprometió tres veces y no se casó nunca. Contrajo tuberculosis en 1917 y murió en un sanatorio cerca de Viena a los cuarenta años, sin haber publicado casi nada. Dejó dicho a su amigo Max Brod que quemara todos sus manuscritos. Brod publicó «El proceso», «El castillo» y «América». Sus tres hermanas murieron en campos de exterminio nazis.
La Praga de Kafka es una ciudad de tres lenguas y varios imperios superpuestos, con una burocracia austrohúngara inmensa y lenta. Él la conocía desde dentro: su trabajo consistía en tramitar expedientes de obreros mutilados. Los pasillos sin fin de sus novelas no son una alegoría abstracta, son su oficina.
Todas se leen enteras aquí, gratis y sin registro.
Los personajes de Kafka son castigados sin saber por qué. No hay crimen, solo un procedimiento que ya está en marcha. Es la experiencia de cualquiera que se haya enfrentado a una administración.
«La metamorfosis» no dedica una línea a explicar cómo un hombre se convierte en insecto. Empieza con el hecho consumado y sigue con la preocupación de llegar tarde al trabajo. Ese tono plano es lo que produce el vértigo.
La autoridad paterna, la del jefe y la del Estado son en Kafka la misma cosa: un poder que no se explica y ante el que uno siempre está en falta.
Gregorio Samsa se vuelve inútil para producir, y entonces deja de ser familia. La transformación es el pretexto; lo que se cuenta es qué pasa cuando alguien deja de rendir.
Empieza por «La metamorfosis» y hazlo de una sentada. Son tres partes, poco más de hora y media. Está pensada para leerse sin pausa: la casa se va cerrando alrededor de Gregorio parte a parte, y esa presión se pierde si se interrumpe.
No busques el símbolo mientras lees. Kafka prohibió expresamente que se dibujara el insecto en la cubierta; quería que el lector no lo viera del todo. Léelo como lo que cuenta: un hijo que deja de traer dinero a casa.
Si te engancha, «El proceso» es el paso natural. Y si quieres entender de dónde sale todo, la «Carta al padre».
Aquí está «La metamorfosis». Falta lo demás, que es mucho: «El proceso» y «El castillo», las dos novelas que Brod salvó; los relatos «En la colonia penitenciaria», «Un artista del hambre» y «La condena»; los diarios y la «Carta al padre», que es el mejor prólogo a todo lo suyo.
Dónde aparece su obra frente a la de otro autor, con lo que aporta cada una y cuál conviene leer antes.
También: frases de Franz Kafka, comprobadas una a una contra el texto publicado.
Cinco ejes para preparar un trabajo o una sesión sobre el autor. Todo se puede comprobar sobre los textos, que están aquí completos.
El original dice «ungeheueres Ungeziefer», algo así como «bicho monstruoso», deliberadamente impreciso. Kafka pidió que nunca se dibujara. «Escarabajo» o «cucaracha» son concreciones de los traductores.
Es el mejor sitio. Es corta, es completa y contiene en pequeño todo lo que hace después.
Se lo dejó por escrito dos veces a Max Brod. Brod le había dicho en vida que no lo haría, así que Kafka sabía a quién se lo encargaba: hay quien piensa que era una manera de no decidir.
Es duro, pero tiene humor. Kafka leía sus textos en voz alta a los amigos y, según Brod, se reía tanto que a veces no podía seguir.
No para leerlo. Ayuda después, para entender de dónde salen los pasillos y los expedientes.