
Novela rusa
1821 – 1881 · San Petersburgo
Lo pusieron ante un pelotón de fusilamiento y le conmutaron la pena cuando ya estaba en el patíbulo. Escribió el resto de su vida desde ahí.
1 obra suya en Clasicalia, completa y gratis.
Hijo de un médico de hospital de pobres de Moscú, creció rodeado de enfermos. Estudió ingeniería militar por decisión del padre y lo dejó en cuanto pudo. Su primera novela, «Pobres gentes» (1846), lo hizo célebre de golpe a los veinticuatro años.
En 1849 lo detuvieron por pertenecer a un círculo de lectura socialista. Lo condenaron a muerte y lo llevaron al patíbulo; el indulto llegó cuando ya estaban formados los soldados, como parte de la escenificación. Pasó cuatro años de trabajos forzados en Siberia y otros cinco de servicio militar obligatorio.
Volvió cambiado: creyente, eslavófilo y epiléptico. Se arruinó con la ruleta, enterró a una hija, escribió a destajo para pagar deudas y produjo en quince años «Crimen y castigo», «El idiota», «Demonios» y «Los hermanos Karamázov». Murió en San Petersburgo en 1881; a su entierro fueron decenas de miles de personas.
La Rusia de Dostoievski es la del zar Nicolás I y su policía política, y luego la de las reformas de Alejandro II. Es también la de los primeros grupos revolucionarios. Él había sido uno de ellos y acabó siendo su crítico más feroz: casi toda su obra madura discute con el joven que fue.
Todas se leen enteras aquí, gratis y sin registro.
Sus personajes no actúan y luego piensan: discuten consigo mismos durante páginas y la acción es el resultado de esa discusión. Es el origen de buena parte de la novela psicológica del siglo XX.
El hombre humillado es en Dostoievski el más peligroso y el más lúcido. Del resentimiento salen tanto el crimen como la santidad.
Su tesis más incómoda: la gente prefiere que le manden. La leyenda del Gran Inquisidor, en «Karamázov», lo dice sin rodeos.
El protagonista de «Noches blancas» inaugura un tipo que recorrerá toda su obra: el que vive de fantasear y no soporta el contacto con lo real.
Empieza aquí, por «Noches blancas». Es la puerta más amable a un autor que tiene fama de duro: cuatro noches, un narrador solitario y una historia de amor que dura lo que dura. Se lee en poco más de una hora.
Fíjate en que casi todo son conversaciones. Dostoievski cuenta poquísimo desde fuera; deja hablar a la gente y que el lector saque conclusiones.
Después, «Memorias del subsuelo» si quieres al Dostoievski incómodo, o «Crimen y castigo» si quieres la novela grande. Los «Karamázov», al final.
Aquí está «Noches blancas», su relato más luminoso. Falta todo lo grande: «Crimen y castigo», «El idiota», «Demonios», «Los hermanos Karamázov» y las «Memorias del subsuelo», que es el arranque de su segunda etapa y la más breve de todas.
Dónde aparece su obra frente a la de otro autor, con lo que aporta cada una y cuál conviene leer antes.
También: frases de Fiódor Dostoievski, comprobadas una a una contra el texto publicado.
Cinco ejes para preparar un trabajo o una sesión sobre el autor. Todo se puede comprobar sobre los textos, que están aquí completos.
Solo a medias. Tiene sus temas —la soledad, el que vive de imaginar— pero no su oscuridad. Es Dostoievski a los 27 años, antes de Siberia.
Por el fenómeno de San Petersburgo: en junio no llega a anochecer del todo. La historia transcurre en cuatro de esas noches.
Sí. El zar había firmado el indulto de antemano, pero no se lo dijeron a los condenados hasta el último momento. Uno de ellos enloqueció allí mismo.
«Memorias del subsuelo» es corta y es el eslabón con el Dostoievski maduro. «Crimen y castigo» es la novela con la que casi todo el mundo entra.
No para este relato. Para «Demonios», bastante.