6 frases sacadas una a una de nuestras traducciones. No son citas de internet: cada una está comprobada contra el texto que puedes leer aquí mismo.
Se publicó en 1848, cuando Dostoievski tenía 26 años y aún era una joven promesa: meses después sería detenido, condenado a muerte, indultado ante el pelotón y enviado a Siberia. «Noches blancas» queda como el testimonio de su primera voz: el soñador petersburgués, lírico y febril, que ya no volvería a ser tan inocente.
Fue una noche maravillosa, una de esas noches que solo pueden existir cuando somos jóvenes, querido lector.
El soñador, si se requiere su definición detallada, no es un hombre sino, sabes, una especie de ser de género neutro.
El cielo estaba tan estrellado, tan luminoso, que al mirarlo uno se preguntaba sin querer: ¿de verdad bajo un cielo así pueden vivir personas malhumoradas y caprichosas?
Que seas bendita por el instante de dicha y felicidad que diste a otro corazón solitario y agradecido.
¡Dios mío! ¡Un instante entero de dicha! ¿Acaso es poco aunque sea para toda una vida humana?
Ellos, por supuesto, no me conocen, pero yo sí los conozco.
De nuestra propia traducción al español, hecha desde el original. Cada frase se ha comprobado palabra por palabra contra el texto publicado en Clasicalia; las que no aparecían literalmente se descartaron.
Sí. «Noches blancas» está en Clasicalia al completo, online y sin registro.