
Humanismo
h. 1466 – 1536 · Países Bajos, Inglaterra y Basilea
Fue el hombre más leído de Europa y no quiso tomar partido cuando Europa se partió en dos. Los dos bandos lo detestaron.
1 obra suya en Clasicalia, completa y gratis.
Nació en Rotterdam, hijo ilegítimo de un sacerdote, y quedó huérfano por la peste siendo adolescente. Sus tutores lo metieron en un convento de agustinos, donde pasó seis años que detestó. Consiguió salir como secretario de un obispo y ya no volvió.
Vivió de su pluma en una Europa sin fronteras para él: París, Lovaina, Turín, Venecia, Basilea, Friburgo, y varias estancias en Inglaterra, donde fue amigo de Tomás Moro. En su casa, en 1509, escribió en una semana el «Elogio de la locura», casi de broma.
Su obra mayor fue otra: en 1516 publicó el Nuevo Testamento en griego con traducción latina propia, señalando los errores de la Vulgata. Aquello alimentó a los reformadores. Cuando Lutero rompió, todos esperaron que Erasmo se sumara; se negó, discutió con él sobre el libre albedrío y quedó atrapado entre dos fuegos. Murió en Basilea en 1536.
El «Elogio» es de 1509; las tesis de Lutero, de 1517. Erasmo escribió su sátira cuando aún se podía reír de los frailes sin que eso te colocara en un bando. Ocho años después ya no. «Yo puse el huevo y Lutero lo empolló», le reprochaban; él respondía que él había puesto un huevo de gallina y Lutero había sacado un pollo muy distinto.
Todas se leen enteras aquí, gratis y sin registro.
El libro lo dice todo por boca de la Locura, así que nada compromete al autor. Erasmo puede llamar necios a los teólogos porque quien lo dice es la Necedad en persona.
Su lema era ir a los textos originales en vez de a los comentarios. Aplicado a la Biblia, eso tenía consecuencias explosivas, y las tuvo.
La tesis seria del libro: sin una dosis de ilusión y autoengaño no habría amor, ni amistad, ni vida en común. Nadie soportaría la verdad desnuda sobre sí mismo.
Se negó a elegir entre Roma y Wittenberg y defendió la concordia. Acabó en el índice de libros prohibidos católico y despreciado por los luteranos.
Empieza por el principio y acepta el juego: quien habla es la Locura, subida a una tribuna, elogiándose a sí misma. Todo el libro es ese discurso.
La primera mitad es ligera y divertida. A partir de la mitad se pone seria y ataca uno por uno a los gramáticos, los juristas, los teólogos, los frailes, los príncipes y los papas. Ahí está el filo.
Léelo junto a la «Utopía» de Moro, que es del mismo mundo y de los mismos años: uno se ríe y el otro construye un modelo.
Aquí está el «Elogio de la locura». Faltan los «Coloquios», que son deliciosos y fueron su libro más popular en vida; los «Adagios», la recopilación de proverbios antiguos que enseñó a media Europa a citar; la «Educación del príncipe cristiano» y su enorme correspondencia.
También: frases de Erasmo de Rotterdam, comprobadas una a una contra el texto publicado.
Cinco ejes para preparar un trabajo o una sesión sobre el autor. Todo se puede comprobar sobre los textos, que están aquí completos.
Es una sátira, y en su primera mitad se ríe mucho. Pero el objetivo es serio y algunos pasajes son demoledores.
Por amistad y por un juego de palabras: «Moria» es locura en griego y suena como «More». El propio Erasmo lo explica en la carta que abre el libro.
No. Criticó los abusos de la Iglesia y siguió dentro de ella. Rechazó a Lutero públicamente en 1524.
Tiene muchas referencias clásicas, y ahí ayuda una edición con notas. La ironía se sigue sin problema.
La palabra «erasmista» y el programa Erasmus, que lleva su nombre precisamente porque se pasó la vida estudiando de universidad en universidad por toda Europa.