Literatura medieval
1282 – 1348 · Castilla
Nieto de un rey, sobrino de otro y suegro de un tercero, se pasó la vida guerreando contra la Corona. Entre campaña y campaña escribió el primer libro de cuentos en castellano.
1 obra suya en Clasicalia, completa y gratis.
Nació en Escalona, hijo del infante Manuel y nieto de Fernando III. Quedó huérfano a los dos años y a los doce ya mandaba tropas contra los musulmanes. Fue uno de los hombres más poderosos de Castilla: adelantado del reino de Murcia, tutor del rey niño Alfonso XI y dueño de un territorio enorme.
Su relación con la Corona fue una sucesión de alianzas y rupturas. Casó a su hija con Alfonso XI, el rey la repudió, y don Juan Manuel se rebeló, llegó a pactar con el rey de Granada y estuvo años en guerra abierta contra su propio soberano. Terminaron reconciliándose.
Escribió con una conciencia de autor insólita para su tiempo: se preocupó de que sus obras se copiaran bien y depositó un ejemplar corregido en el monasterio de Peñafiel, avisando de que los errores serían de los copistas y no suyos. Ese códice se perdió. Murió en 1348.
La Castilla del siglo XIV es la de las guerras entre la nobleza y la Corona, y la de una frontera con Granada que se cruza en los dos sentidos. Don Juan Manuel escribe en castellano —no en latín— para un público laico y noble, y con una intención práctica: enseñar a comportarse a quien tiene poder.
Todas se leen enteras aquí, gratis y sin registro.
El conde plantea un problema, su consejero Patronio cuenta un cuento parecido, saca la conclusión y el autor la resume en dos versos. Esa mecánica idéntica es lo que convierte una colección en un libro.
El material procede de fuentes árabes, hebreas, latinas y orales. Don Juan Manuel las castellaniza y las ordena con una intención propia.
Antes de él la literatura castellana en prosa era anónima o de taller. Él firma, corrige y se preocupa por la transmisión de su texto: es la primera conciencia autorial del castellano.
No escribe para entretener: escribe para que un noble sepa cuándo fiarse, cuándo callar y cuándo desconfiar. Es un manual disfrazado de cuentos.
Léelo suelto, un cuento o dos por sesión. Son cincuenta y uno, todos con la misma estructura, y seguidos se vuelven repetitivos.
Empieza por los más famosos: el del rey y los tejedores del paño invisible —que Andersen reescribiría como «El traje nuevo del emperador»— y el del mancebo que casó con una mujer brava, que Shakespeare convertiría en «La fierecilla domada».
El castellano es del siglo XIV y conviene una edición con notas o modernizada.
Aquí está «El conde Lucanor». Faltan el «Libro de los estados», el «Libro del caballero y del escudero» y el «Libro de la caza», que hoy leen sobre todo los especialistas.
Del mismo siglo y con el mismo gusto por el cuento, el «Libro de buen amor» del Arcipreste de Hita está también en Clasicalia.
También: frases de Don Juan Manuel, comprobadas una a una contra el texto publicado.
Cinco ejes para preparar un trabajo o una sesión sobre el autor. Todo se puede comprobar sobre los textos, que están aquí completos.
No: es una colección de cincuenta y un cuentos con un marco que los une, el diálogo entre el conde y su consejero.
El castellano medieval pide ayuda. Con una edición anotada, los cuentos se leen muy bien y son breves.
No: los tomó de tradiciones árabes, latinas y orales. Lo suyo es la selección, el marco y la prosa.
No se conserva ninguno. Hay un sepulcro y escudos heráldicos, pero no un retrato.
Porque es la primera gran obra en prosa castellana con un autor consciente de serlo, y porque varios de sus cuentos han dado la vuelta al mundo.