
Taoísmo
h. 369 – 286 a.C. · Reino de Song, China
Soñó que era una mariposa y al despertar no supo si era un hombre que había soñado ser mariposa o una mariposa que soñaba ser hombre. Lleva veintitrés siglos sin resolverse.
1 obra suya en Clasicalia, completa y gratis.
De su vida se sabe poco y casi todo procede de su propio libro y de una nota de Sima Qian. Fue un funcionario menor en un jardín de laqueros del reino de Song, y ahí acaba su carrera oficial.
La anécdota más famosa lo pinta entero: el rey de Chu le mandó dos emisarios ofreciéndole el cargo de primer ministro. Chuang Tzu, que estaba pescando, ni se volvió. Preguntó si preferirían ser una tortuga sagrada muerta y venerada en un templo, o una tortuga viva arrastrando la cola por el barro. Les dijo que se marcharan: él prefería el barro.
Cuando murió su mujer, un amigo lo encontró cantando y golpeando una escudilla. Explicó que al principio había llorado, y que luego pensó que ella había vuelto al ciclo de las estaciones y que llorar sería no entender nada. El libro que lleva su nombre tiene treinta y tres capítulos; los siete primeros se le atribuyen a él y el resto a su escuela.
Mismo momento que Lao Tse y Confucio: los Reinos Combatientes, la guerra permanente y la pregunta de cómo vivir en medio de eso. Chuang Tzu es la respuesta más radical y también la más divertida: no propone reformar el mundo, propone dejar de tomárselo tan en serio.
Todas se leen enteras aquí, gratis y sin registro.
La parábola más citada de la filosofía china. No es un juego: pone en duda que sepamos distinguir entre estar despiertos y no estarlo.
El árbol torcido que no sirve para nada es el único que llega a viejo, porque nadie lo tala. Es su elogio de no destacar.
El cocinero que descuartiza un buey sin gastar el cuchillo en diecinueve años, porque encuentra los huecos en vez de cortar. Es el wu wei convertido en escena.
Lo grande y lo pequeño, lo útil y lo inútil, la vida y la muerte: son juicios relativos al que mira. Ninguno es el definitivo.
Empieza por los capítulos I y II, que son los más famosos y los que él escribió con más seguridad. Ahí están el pájaro Peng, el árbol inútil y el sueño de la mariposa.
Léelo como cuentos, no como filosofía. Cada capítulo es una sucesión de historias breves, con diálogos absurdos y personajes inventados. La idea llega después, sola.
Si vienes del «Tao Te King», este libro es el que lo hace respirable. Si empiezas por aquí, luego el «Tao Te King» se entiende mejor.
Aquí está el «Chuang Tzu». Para el resto del taoísmo, el «Tao Te King» está también en Clasicalia: es la formulación breve y aforística de lo mismo. Chuang Tzu es su desarrollo en forma de cuentos.
También: frases de Chuang Tzu, comprobadas una a una contra el texto publicado.
Cinco ejes para preparar un trabajo o una sesión sobre el autor. Todo se puede comprobar sobre los textos, que están aquí completos.
Sí, la misma corriente. Cambia el tono: uno es aforístico y solemne, el otro narrativo y burlón.
Es desconcertante más que difícil. Las historias se leen solas; lo que cuesta es aceptar que no siempre concluyen.
La crítica atribuye los siete primeros —los «capítulos interiores»— a Chuang Tzu, y el resto a discípulos y escuelas posteriores.
El sueño de la mariposa, al final del capítulo II. Son doce líneas.
Mucho. Cuando el budismo llegó a China se leyó con categorías taoístas, y de esa mezcla salió el chan, que en Japón se llamó zen.