
Pensamiento budista
h. 563 – h. 483 a.C. · Norte de la India y Nepal
Era un príncipe al que su padre había mantenido encerrado entre lujos para que no viera el sufrimiento. Salió cuatro veces del palacio y lo dejó todo.
1 obra suya en Clasicalia, completa y gratis.
Siddharta Gautama nació, según la tradición, en Lumbini, en la actual Nepal, hijo del jefe del clan de los Sakya. Un adivino predijo que sería un gran rey o un gran asceta, y su padre lo crió aislado en el palacio para asegurarse de lo primero.
Los relatos cuentan que en cuatro salidas vio a un anciano, a un enfermo, a un cadáver y a un asceta sereno. Con veintinueve años abandonó a su mujer y a su hijo recién nacido y se fue a buscar respuesta. Practicó la mortificación extrema hasta casi morir de hambre, y concluyó que tampoco por ahí.
Sentado bajo una higuera en Bodh Gaya alcanzó lo que la tradición llama el despertar. Pasó los cuarenta y cinco años siguientes recorriendo el valle del Ganges enseñando. Murió hacia los ochenta años en Kushinagar. No escribió nada: sus enseñanzas se transmitieron de memoria durante siglos.
La India del siglo VI a.C. hierve de maestros itinerantes que discuten el ritualismo védico y la autoridad de los brahmanes. El budismo nace ahí, junto al jainismo y otras corrientes, como una propuesta que prescinde de dioses y de castas y se centra en un problema práctico: el sufrimiento y cómo acabarlo.
Todas se leen enteras aquí, gratis y sin registro.
Hay sufrimiento; tiene una causa, que es el deseo; puede cesar; y hay un camino para lograrlo. Es el esquema entero de su enseñanza y cabe en cuatro líneas.
Ni la vida de placer del palacio ni la mortificación del asceta. La primera decisión de Buda es rechazar los dos extremos que él mismo había probado.
El «Dhammapada» empieza así: todo lo que somos es resultado de lo que hemos pensado. La responsabilidad está entera en el propio estado mental.
Insiste en no creer nada por respeto al maestro ni por tradición, sino por comprobación propia. Es una de las razones de que se lea tanto fuera de contextos religiosos.
Empieza por el capítulo I, «Los pares», y ve despacio. Son versos breves y numerados, pensados para memorizarse: uno o dos por sesión rinde mucho más que veinte seguidos.
El capítulo sobre la mente y el de la ira son los que mejor funcionan para un lector sin ninguna formación budista.
No hace falta creer nada para sacarle partido: buena parte del libro es psicología práctica sobre el deseo, la ira y la atención.
Aquí está el «Dhammapada», la antología más leída de sus dichos: cuatrocientos veintitrés versos en veintiséis capítulos. Falta el resto del canon pali, que es inmenso: los discursos largos y medios, las reglas monásticas y los relatos de vidas anteriores.
Si te interesa la sabiduría oriental, en Clasicalia están también el «Tao Te King», Chuang Tzu y la «Bhagavad Gita».
Dónde aparece su obra frente a la de otro autor, con lo que aporta cada una y cuál conviene leer antes.
También: frases de Buda, comprobadas una a una contra el texto publicado.
Cinco ejes para preparar un trabajo o una sesión sobre el autor. Todo se puede comprobar sobre los textos, que están aquí completos.
Depende de qué budismo: tiene formas plenamente religiosas y otras filosóficas. El «Dhammapada» habla de conducta y de mente, no de dioses.
No. Es una antología de versos atribuidos a él, transmitidos oralmente durante siglos y puestos por escrito hacia el siglo I a.C.
No: son versos cortos y claros. Lo que exige es lentitud.
No. Los especialistas discuten si nació en el siglo VI o en el V a.C. La horquilla es amplia.
No existe ninguno. Las imágenes de Buda empiezan casi quinientos años después de su muerte y son devocionales, no retratos.