
Generación del 98
1875 – 1939 · Sevilla, Soria y Colliure
Se casó con Leonor a los treinta y cuatro; ella tenía quince y murió tres años después. De ese hueco salió el mejor libro de la poesía española del siglo.
1 obra suya en Clasicalia, completa y gratis.
Nació en Sevilla, en el palacio de las Dueñas, donde su padre —folclorista— tenía alquilado un piso. La familia se trasladó a Madrid y él se educó en la Institución Libre de Enseñanza, que lo marcó de por vida. Viajó a París, donde conoció a Rubén Darío y trabajó de traductor.
En 1907 ganó la cátedra de francés del instituto de Soria. Allí conoció a Leonor Izquierdo, hija de sus patronos: se casaron en 1909, él con treinta y cuatro años y ella con quince. Tres años después ella murió de tuberculosis. Machado pidió el traslado y se marchó de Soria para no volver.
Enseñó en Baeza, Segovia y Madrid. Al estallar la guerra se puso del lado de la República y fue evacuado con el gobierno a Valencia y a Barcelona. En enero de 1939 cruzó a pie la frontera con su madre, entre la multitud que huía. Murió un mes después en Colliure; su madre, tres días más tarde. Está enterrado allí.
Machado escribe entre el desastre del 98 y la guerra civil. «Campos de Castilla» sale en 1912 y es el libro donde la poesía deja de mirarse a sí misma y mira el país: los olmos, los pueblos vacíos, la envidia, la tierra pobre. La segunda edición, de 1917, ya se ha escrito desde el duelo.
Todas se leen enteras aquí, gratis y sin registro.
Los campos de Soria no se describen: se sienten. Machado consigue que una llanura pelada diga lo que un poema de amor no puede decir.
Sus «Proverbios y cantares» son coplas breves de una sola idea. Muchas se han convertido en refranes sin que la gente sepa de quién son.
«A un olmo seco» y «A José María Palacio» hablan de la muerte de Leonor sin nombrarla casi. La contención es el efecto.
«Españolito que vienes al mundo, te guarde Dios; una de las dos Españas ha de helarte el corazón.» Escrito en 1912, veinticuatro años antes de la guerra que se lo llevó.
Empieza por «A orillas del Duero» y «Campos de Soria», los dos núcleos del libro. Ahí está el paisaje y ahí está el tono.
Luego, «A un olmo seco»: catorce versos escritos mientras Leonor se moría, con una esperanza mínima en el último. Es probablemente el mejor poema del libro.
Y termina por los «Proverbios y cantares», que se leen sueltos y de los que reconocerás la mitad sin saber que eran suyos.
Aquí está «Campos de Castilla». Faltan «Soledades. Galerías. Otros poemas», su primer libro y el más íntimo; «Nuevas canciones», y la prosa de «Juan de Mairena», donde inventa un profesor apócrifo para decir lo que piensa. También el teatro que escribió con su hermano Manuel.
También: frases de Antonio Machado, comprobadas una a una contra el texto publicado.
Cinco ejes para preparar un trabajo o una sesión sobre el autor. Todo se puede comprobar sobre los textos, que están aquí completos.
Es de las más accesibles del siglo XX español: vocabulario sencillo, versos cortos y muy poca oscuridad. Lo hondo está debajo, no delante.
La de 1917, ampliada, que es la que incorpora los poemas escritos tras la muerte de Leonor y la que se lee habitualmente.
Un papel con un verso: «Estos días azules y este sol de la infancia». Lo encontró su hermano José en el abrigo.
Contemporáneos y opuestos: Machado busca lo esencial con lo mínimo, Juan Ramón persigue la palabra exacta. Los dos son imprescindibles.
Sí, en Colliure, en el sur de Francia. Tiene un buzón donde la gente sigue dejando cartas.