
Novela rusa
1799 – 1837 · Moscú y San Petersburgo
Murió a los treinta y siete de un disparo en un duelo por su mujer. Era el vigesimonoveno desafío de su vida.
1 obra suya en Clasicalia, completa y gratis.
Nació en Moscú en una familia noble venida a menos. Su bisabuelo materno, Abram Gannibal, era un africano llevado de niño a Rusia que llegó a general con Pedro el Grande; Pushkin estaba orgulloso de él y empezó a escribir su historia.
Salió del Liceo de Tsárskoie Seló ya famoso. Sus epigramas políticos le costaron seis años de destierro —al sur primero, luego a la finca familiar de Mijáilovskoie—, y en ese encierro escribió buena parte de «Eugenio Oneguin» y «Borís Godunov». El otoño de 1830, retenido por el cólera en la aldea de Boldino, fue el más productivo de su vida.
En 1831 se casó con Natalia Goncharova, la mujer más admirada de la corte. Los rumores sobre ella y un oficial francés, Georges d'Anthès, acabaron en un duelo a orillas del Neva en enero de 1837. Pushkin recibió un tiro en el vientre y murió dos días después. Tenía treinta y siete años.
Antes de Pushkin, la literatura rusa culta se escribía mirando a Francia y el ruso se consideraba lengua de criados. Él demostró en veinte años que servía para todo —el verso, la historia, la comedia, el cuento— y fijó el idioma literario que usarían Gógol, Dostoievski, Tolstói y Chéjov. En Rusia se le llama «nuestro todo», y no es una metáfora amable: es la fecha de fundación.
Todas se leen enteras aquí, gratis y sin registro.
«Precisión y brevedad son las primeras virtudes de la prosa», escribió. Sus relatos van tan rápido que caben en cuarenta páginas cosas que a otros les llevan cuatrocientas.
En «La dama de picas» todo depende de una carta que sale mal. Pushkin no cree en los destinos grandiosos: cree en la casualidad, que es más cruel.
Hermann es alemán, y en eso está la ironía: llega a arruinarse por una superstición rusa el único personaje que presume de no creer más que en el cálculo.
Escribía a la vez versos de salón, cuentos populares y cartas cochinas a sus amigos, y todo suena a la misma persona. Con eso creó el ruso literario moderno.
Empieza por «La dama de picas», que es lo que tienes aquí y también la mejor puerta: cuarenta páginas, un jugador que quiere el secreto de las tres cartas y una anciana que no quiere dárselo. Se lee de un tirón.
Fíjate en la velocidad. No hay una sola descripción que no haga falta, y el desenlace cabe en tres párrafos.
Después, «La hija del capitán» si quieres novela, o «Eugenio Oneguin» si te atreves con el verso: es el libro que todo ruso se sabe de memoria a trozos.
Aquí está «La dama de picas», su relato más famoso. Falta lo mayor: «Eugenio Oneguin», la novela en verso; «La hija del capitán»; «Borís Godunov»; los «Cuentos de Belkin» y toda su poesía, que en español pierde justo aquello por lo que se le lee en ruso.
También: frases de Aleksandr Pushkin, comprobadas una a una contra el texto publicado.
Cinco ejes para preparar un trabajo o una sesión sobre el autor. Todo se puede comprobar sobre los textos, que están aquí completos.
Pushkin se inspiró en la princesa Natalia Golítsyna, que de joven había brillado en la corte francesa y a la que en San Petersburgo llamaban «la princesa bigotuda». Vivió hasta los noventa y siete años.
Porque es de origen alemán: le sirve a Pushkin para presentarlo como un hombre de cálculo y frialdad, justo el que acaba destruido por una superstición.
No exactamente. La ópera de 1890 cambia el final y convierte a Hermann en un enamorado. El relato es más seco y bastante más cruel.
Porque fijó la lengua literaria. Todos los que vienen después escriben con el instrumento que él afinó.
De un disparo en el abdomen en un duelo con Georges d'Anthès, el 27 de enero de 1837 según el calendario ruso de entonces. Agonizó dos días en su casa del Moika.