Yerma: claves para leerla y comentarla
Federico García Lorca · 1 h 25 min de lectura · texto completo y gratis
Una mujer quiere un hijo y no lo tiene. Eso es toda la trama, y con eso Lorca escribe una tragedia griega en un pueblo español, con coro de lavanderas incluido. Poco más de una hora de lectura.
De qué trata
Yerma lleva años casada con Juan y no ha logrado quedarse embarazada. En su pueblo, donde el valor de una mujer se mide por sus hijos, eso la convierte en objeto de comentario constante. Juan, más preocupado por sus tierras y por la honra, trae a sus dos hermanas para vigilarla. Yerma recurre a todo: reza, consulta a la Vieja pagana, va de noche a casa de Dolores la conjuradora y acude por fin a la romería donde las estériles piden descendencia. En ese camino rechaza dos veces la salida evidente —tener un hijo con otro hombre—, porque no quiere un hijo cualquiera. En la romería, Juan le dice por fin la verdad: él nunca ha querido hijos y está a gusto así. Yerma lo estrangula. La obra termina con ella gritando que acaba de matar a su hijo.
Estructura
| Acto primero | La espera. Yerma cose y canta una nana; se ve su relación con Juan, la llegada de María embarazada y el encuentro con Víctor. Queda planteado el deseo y el obstáculo. |
| Acto segundo | La presión. El coro de lavanderas comenta la situación en el río. Juan trae a sus hermanas a vigilar a Yerma, que sale de noche a ver a Dolores. La honra se impone. |
| Acto tercero | La romería y el desenlace. Las mujeres estériles piden hijo en la ermita; Yerma oye a Juan confesar que no quiere descendencia y lo mata. |
Temas para el comentario
La maternidad frustrada
El asunto central. No es un capricho: en ese mundo, una mujer sin hijos no tiene lugar, y Yerma lo ha interiorizado hasta el punto de que su vida entera depende de ello.
La honra
Es lo único que le importa a Juan. La obra enfrenta dos códigos: el de la apariencia y el del deseo, y no admite conciliación.
El pueblo como coro
Las lavanderas, las vecinas, las cuñadas. El grupo vigila y sentencia, igual que en Bernarda Alba y en Bodas de sangre.
Esterilidad y sequía
Campo seco, agua que se estanca, una mujer que se «marchita». El paisaje repite lo que le pasa a la protagonista.
Lo pagano bajo lo religioso
La romería es una fiesta de fertilidad apenas cristianizada, con el Macho y la Hembra danzando. Fue lo que más escandalizó en 1934.
La libertad imposible
Yerma solo puede elegir entre traicionarse o destruirse. Elige lo segundo, y la obra presenta esa elección como el único acto libre de su vida.
Personajes
- YermaprotagonistaCasada con Juan desde hace años y sin hijos. Honrada hasta el extremo, rechaza la salida que le ofrece Víctor y la que le sugiere la Vieja: no quiere un hijo de cualquiera, quiere el de su marido.
- JuanantagonistaMarido de Yerma, trabajador y frío. Le preocupa la hacienda y el qué dirán; trae a sus hermanas a vigilarla. Confiesa al final que nunca ha deseado hijos.
- VíctorsecundarioPastor y amigo de la infancia de Yerma. Entre ellos hubo algo que no llegó a ser, y su marcha del pueblo cierra para Yerma la última puerta.
- MaríasecundariaVecina joven que se queda embarazada nada más casarse. Es el espejo de lo que Yerma no consigue, y su presencia va haciéndose insoportable.
- La Vieja paganasecundariaMujer que ha tenido catorce hijos y habla sin tapujos del deseo. Le ofrece a Yerma la solución práctica —su propio hijo— y recibe la negativa más rotunda de la obra.
- Dolores la conjuradorasecundariaLa curandera a la que Yerma acude de noche, en el episodio que termina de arruinar su reputación ante Juan.
- Las lavanderascoroSeis mujeres que lavan en el río y comentan en verso la vida de Yerma. Son el pueblo hablando: unas la defienden y otras la condenan.
Lengua y estilo
Lo primero, el subtítulo: Lorca la llama «poema trágico», no drama. Eso justifica los coros y las canciones, que funcionan como el coro griego: comentan la acción desde fuera y dan la voz de la comunidad.
Segundo, la alternancia de prosa y verso. El diálogo va en prosa; las canciones —la nana inicial, el coro de las lavanderas, los cantos de la romería— van en verso. Esta edición los conserva separados.
Y tercero, la concentración. No hay trama secundaria ni desahogo cómico: los tres actos avanzan en línea recta hacia el final, y esa falta de aire es deliberada.
Contexto
Se estrenó en el Teatro Español de Madrid en diciembre de 1934, con Margarita Xirgu, y fue un éxito de público y un escándalo de prensa. Sectores conservadores la consideraron inmoral y anticlerical, sobre todo por la romería.
Es la segunda pieza de la llamada trilogía rural, entre Bodas de sangre (1933) y La casa de Bernarda Alba (1936), las tres completas en Clasicalia. Las tres comparten escenario —el campo andaluz—, protagonistas femeninas y un pueblo que vigila.
Lorca fue asesinado menos de dos años después de estrenar Yerma, en agosto de 1936.
Lo esencial, en cinco puntos
- «Yermo» significa estéril: el nombre de la protagonista es su condición.
- Lorca la subtituló «poema trágico»: los coros y canciones son estructura, no adorno.
- Las lavanderas del acto segundo son el coro de la tragedia griega.
- Yerma rechaza dos veces tener un hijo con otro hombre: quiere el de su marido.
- Segunda pieza de la trilogía rural, entre Bodas de sangre y La casa de Bernarda Alba.
Preguntas frecuentes
¿Cuántos actos tiene?
Tres, divididos en seis cuadros. Unas 11.000 palabras.
¿Por qué mata Yerma a Juan?
Porque él le confiesa que nunca ha querido hijos y que está conforme con su vida. Al matarlo, Yerma destruye la única vía legítima que reconocía para ser madre, y lo dice en la última frase.
¿Qué es la romería del tercer acto?
Una peregrinación a una ermita a la que acuden las mujeres que no pueden concebir. Lorca la presenta como una fiesta de fertilidad de fondo pagano, con dos figuras danzantes, el Macho y la Hembra.
¿Por qué no acepta el ofrecimiento de la Vieja?
Porque para Yerma el hijo solo tiene sentido dentro de su matrimonio. Su idea del honor es tan rígida como la de Juan, aunque apunte en otra dirección.
¿En qué orden leer la trilogía?
Bodas de sangre (1933), Yerma (1934) y La casa de Bernarda Alba (1936). Las tres están completas aquí.
