Sobre la amistad: claves para leerla y comentarla
Cicerón · 1 h 07 min de lectura · texto completo y gratis
Roma acaba de asesinar a Escipión. Cicerón pone a su mejor amigo a hablar de él pocos días después, y de paso escribe el tratado sobre la amistad que Occidente ha leído durante veinte siglos.
De qué trata
Cayo Lelio, apodado el Sabio, conversa con sus dos yernos poco después de la muerte de Escipión Emiliano, con quien compartió toda la vida. Ellos le piden que hable de la amistad, y Lelio expone lo que ha aprendido: que solo puede darse entre personas buenas, porque nace de la virtud y no del cálculo; que no es un intercambio de servicios ni un seguro contra la necesidad, aunque produzca ventajas; que exige franqueza y tolera la advertencia sincera pero no la adulación; que se debe pedir al amigo solo lo honesto y no conceder nunca lo deshonesto, ni siquiera por él; y que un amigo verdadero es «otro yo». Termina afirmando que la amistad de Escipión ha sido lo mejor de su vida y que la muerte no la ha deshecho.
Estructura
| El marco | La conversación se sitúa en 129 a.C. Fannio y Escévola preguntan a Lelio cómo lleva la pérdida de Escipión, y de ahí nace el discurso. |
| Naturaleza de la amistad | Definición: acuerdo en las cosas divinas y humanas con benevolencia y afecto. Solo cabe entre hombres buenos, y nace de la virtud, no de la carencia. |
| Amistad e interés | La discusión central: si buscamos amigos por debilidad o por inclinación natural. Lelio defiende lo segundo, aunque reconozca los beneficios. |
| Los límites | Qué se puede pedir a un amigo y qué no. El caso político —los que traicionaron a la república por lealtad personal— está tratado sin rodeos. |
| El trato | Cómo elegir, cómo romper sin escándalo, cómo tratar la diferencia de fortuna, y el largo aviso contra la adulación, que Cicerón considera la enfermedad de la amistad. |
Temas para el comentario
La amistad nace de la virtud
No de la necesidad ni del provecho. Es la tesis que separa a Cicerón de las escuelas que explicaban el afecto por el interés.
El amigo como otro yo
«Quien mira a un amigo verdadero mira una imagen de sí mismo». La formulación latina que pasó a todas las lenguas europeas.
Los límites de la lealtad
Ninguna amistad justifica un acto contra la patria o contra lo justo. Cicerón escribe esto en una Roma donde las lealtades personales estaban desmontando la república.
La franqueza y el adulador
Aconsejar con libertad y aceptar el consejo es la prueba de la amistad; el que solo dice lo que agrada la destruye. Es el apartado más extenso y el más práctico.
La amistad y la muerte
Lelio sostiene que Escipión sigue vivo en el recuerdo y en la obra, y que llorarlo demasiado sería llorar por uno mismo, no por él.
Elegir bien y romper bien
Cicerón dedica páginas a algo que casi nadie trata: cómo deshacer una amistad que ya no lo es, sin convertirla en enemistad.
Personajes
- Lelioel que hablaCayo Lelio «el Sabio», amigo íntimo de Escipión Emiliano. Pocos días después de la muerte de este, expone ante sus yernos qué es la amistad verdadera. Cicerón le pone en la boca su propia doctrina.
- Escipión Emilianoel amigo muertoEl general que destruyó Cartago y el amigo cuya pérdida motiva todo el diálogo. No aparece: está presente en cada página como ejemplo de lo que se está definiendo.
- Fanio y Escévolalos yernos de LelioLos dos interlocutores jóvenes que preguntan y escuchan. Escévola fue maestro del propio Cicerón, que así justifica cómo llegó hasta él la conversación.
Lengua y estilo
Es un diálogo a la romana: no hay refutación socrática, hay un personaje respetado que expone y dos oyentes que preguntan. La forma sirve para dar autoridad moral a la doctrina.
La prosa de Cicerón es clara, ordenada y hecha para citar: buena parte de las frases célebres sobre la amistad en las lenguas europeas salen de aquí, directa o indirectamente.
Es filosofía práctica, no técnica: no hay jerga escolar y todos los ejemplos son romanos y concretos. Se lee sin conocimientos previos.
Contexto
Escrito en 44 a.C., el año del asesinato de César, cuando Cicerón se había retirado de la política y produjo en pocos meses sus mejores tratados. Un año después lo mataron por orden de Marco Antonio.
Lo dedicó a Ático, su amigo de toda la vida y destinatario de un epistolario enorme: el libro es a la vez tratado y homenaje personal.
Junto con la Ética a Nicómaco de Aristóteles, es el texto que fijó la idea occidental de amistad. Lo leyeron Agustín, Montaigne, los humanistas y prácticamente toda la tradición posterior.
Lo esencial, en cinco puntos
- Definición que hay que retener: acuerdo en las cosas divinas y humanas con benevolencia y afecto.
- La amistad nace de la virtud, no de la necesidad: esa es la tesis que Cicerón defiende contra otras escuelas.
- «Un amigo es otro yo»: la fórmula que pasó de aquí a toda la tradición europea.
- Ninguna lealtad personal justifica un acto injusto: el límite es explícito y político.
- El aviso contra la adulación ocupa la parte final y es la sección más aplicable hoy.
Preguntas frecuentes
¿Quién habla en este libro?
Cayo Lelio, cónsul romano y amigo íntimo de Escipión Emiliano, conversando con sus dos yernos. Cicerón lo elige porque su amistad con Escipión era proverbial en Roma: por eso el tratado se conoce también como Lelio.
¿Cuál es la definición de amistad de Cicerón?
El acuerdo, con benevolencia y afecto, en todas las cosas divinas y humanas. Añade que solo puede darse entre personas buenas y que nace de la virtud, no de la necesidad de sacar provecho.
¿Se puede hacer cualquier cosa por un amigo?
No, y es uno de los puntos más firmes del libro: no se debe pedir a un amigo nada deshonesto ni concedérselo aunque lo pida. Cicerón lo escribe pensando en quienes habían arrastrado a Roma a la guerra civil por lealtades personales.
¿Por qué habla tanto de la adulación?
Porque la considera lo contrario exacto de la amistad: el amigo dice la verdad aunque moleste, el adulador dice lo que agrada y hace al otro creerse lo que no es. Le dedica la última parte del tratado.
¿Cuánto se tarda en leerlo?
Poco más de una hora. Es un tratado breve, sin tecnicismos, y se lee de corrido incluso sin conocer nada de filosofía antigua.
