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Don Juan Tenorio: claves para leerla y comentarla

José Zorrilla · 2 h 49 min de lectura · texto completo y gratis

Dos calaveras apuestan quién ha matado y seducido a más gente en un año. Gana don Juan. Lo que no sabe es que la última de la lista va a salvarle el alma.

De qué trata

Don Juan y don Luis Mejía se reúnen en una hostería de Sevilla para saldar una apuesta sobre quién ha cometido más fechorías en un año. Gana don Juan, que redobla apostando que seducirá a la prometida de don Luis y a una novicia: doña Inés. Rapta a Inés del convento, mata a don Luis y al padre de ella, el comendador don Gonzalo, y huye. Cinco años después vuelve a Sevilla y encuentra el palacio familiar convertido en cementerio. Invita a cenar a la estatua de don Gonzalo, que acude y le devuelve la invitación en el panteón. Allí, con la muerte encima, don Juan se arrepiente y el alma de doña Inés lo salva.

Estructura

Parte I, actos I-IILa apuesta en la hostería y los preparativos: don Juan compra a Brígida, la criada de doña Inés, y organiza el rapto y la seducción de la prometida de don Luis.
Parte I, acto IIIEl convento y el rapto de doña Inés.
Parte I, acto IVLa quinta a orillas del Guadalquivir: la escena del sofá y el «¿No es cierto, ángel de amor…?». Llegan don Gonzalo y don Luis; don Juan los mata y huye.
Parte II, actos I-IICinco años después: el panteón, las estatuas, la cena con los amigos y la llegada de la estatua del comendador.
Parte II, acto IIILa cena en el panteón, el último plazo para arrepentirse y la salvación por el amor de doña Inés.

Temas para el comentario

La salvación por amor

Es la gran novedad de Zorrilla. El don Juan de Tirso de Molina se condena; el suyo se salva porque doña Inés ha empeñado su alma por la de él. El romanticismo cambia el final del mito.

El seductor y la lista

La apuesta inicial retrata al personaje: cuenta muertos y mujeres como quien presenta facturas. Don Juan no ama, contabiliza — hasta que aparece Inés.

Doña Inés, la salvadora activa

No es una víctima pasiva: muerta, negocia con Dios y baja a buscarlo. Es ella quien tiene la iniciativa en la segunda parte.

El más allá

La segunda parte es teatro fantástico puro: estatuas que caminan, sombras, un panteón que se abre. El romanticismo sin frenos.

El tiempo y el arrepentimiento

«Un punto de contrición da a un alma la salvación». La obra defiende que nunca es tarde, justo lo contrario de la doctrina más severa del Siglo de Oro.

El desafío a Dios

«Llamé al cielo y no me oyó, y pues sus puertas me cierra, de mis pasos en la tierra responda el cielo, y no yo»: don Juan responsabiliza al cielo de sus crímenes. La blasfemia que la obra acabará desmintiendo.

Personajes

Lengua y estilo

Está en verso y con polimetría: octavillas, redondillas, quintillas y el famoso pasaje en versos octosílabos de la escena del sofá. Zorrilla escribe para el oído — por eso se memoriza con tanta facilidad y se recita entero en las tabernas desde hace siglo y medio.

Es drama romántico de manual: ruptura de las unidades (dos partes separadas por cinco años, muchos escenarios), mezcla de lo trágico y lo cómico, ambiente nocturno, cementerios y lo sobrenatural en escena.

El diálogo de la apuesta y la escena del sofá son los dos morceaux de bravura: uno de ritmo veloz y enumeración, el otro de seducción lírica pura.

Contexto

Estrenada en 1844, en pleno romanticismo español. Zorrilla tenía veintisiete años y la escribió en unas semanas; vendió los derechos por poco dinero y pasó el resto de su vida viendo cómo llenaba teatros cada noviembre sin cobrar un real por ello.

El mito venía de «El burlador de Sevilla» de Tirso de Molina (h. 1630), y había pasado por Molière, Mozart y Byron. Zorrilla toma la estructura de Tirso y le cambia el final: donde había condenación, pone redención.

Desde el siglo XIX se representa cada 1 de noviembre, por el Día de Difuntos: ninguna obra española se ha repuesto más veces.

Lo esencial, en cinco puntos

Preguntas frecuentes

¿En qué se diferencia del don Juan de Tirso de Molina?

En el desenlace. En «El burlador de Sevilla» la estatua arrastra a don Juan al infierno; en Zorrilla el amor de doña Inés lo redime en el último instante. Ese cambio es puro romanticismo y explica que esta versión eclipsara a todas.

¿Por qué se representa el 1 de noviembre?

Porque la segunda parte transcurre en un panteón, con estatuas que cobran vida y una cena con un muerto: es teatro idóneo para el Día de Difuntos. La tradición viene del siglo XIX y sigue viva.

¿Cuál es la escena del sofá?

El acto IV de la primera parte, en la quinta a orillas del Guadalquivir: don Juan enamora a doña Inés con el parlamento que empieza «¿No es cierto, ángel de amor, que en esta apartada orilla…?». Es el pasaje más citado y parodiado del teatro español.

¿Está en verso?

Sí, y con gran variedad métrica. Nuestra edición lo respeta verso a verso, con los nombres de los personajes desplegados (la fuente los abreviaba).

¿Cuánto se tarda en leerlo?

Menos de dos horas. Se lee muy rápido porque casi todo es diálogo en verso corto y la acción no se detiene.