Critón: claves para leerla y comentarla
Platón · 24 min de lectura · texto completo y gratis
Un amigo llega de madrugada a la cárcel con la fuga preparada, los sobornos pagados y un barco esperando. Sócrates le pide que se siente y razonen si escapar está bien. Ocho páginas después, se queda.
De qué trata
Faltan pocos días para la ejecución. Critón, amigo rico de Sócrates, entra en la prisión antes del amanecer para convencerlo de huir: tiene dinero, tiene contactos y tiene un sitio en Tesalia donde acogerlo. Sus argumentos son los de cualquier persona sensata —los hijos quedarán huérfanos, los amigos parecerán cobardes, la condena fue injusta—. Sócrates los examina uno a uno y sostiene que ninguno vale si no responde a la única pregunta pertinente: si escapar es justo. Y para responderla imagina que las Leyes de Atenas se le presentan y le hablan: le recuerdan que le dieron nacimiento, educación y ciudadanía, que pudo marcharse cuando quiso y no lo hizo, y que quien desobedece la sentencia destruye la ciudad entera. Sócrates admite que no encuentra réplica y se queda a morir.
Estructura
| La visita de madrugada | Critón lleva rato sentado sin despertarlo. Le trae la noticia de que el barco de Delos está a punto de llegar y con él la fecha de la ejecución. |
| Los argumentos de Critón | Tres razones prácticas: qué dirá la gente, qué será de los hijos, y que existen medios para huir sin riesgo para nadie. |
| El método | Sócrates rechaza decidir por la opinión de la mayoría y establece el criterio: no hay que atender a lo que dice el vulgo, sino a lo que dice quien entiende de justicia. |
| El discurso de las Leyes | La prosopopeya central: las Leyes de Atenas hablan en primera persona y exponen el pacto tácito entre ciudadano y ciudad. |
| El acuerdo final | Critón reconoce que no tiene nada que oponer. Sócrates cierra diciendo que hay que seguir el camino que el dios indica. |
Temas para el comentario
Nunca devolver injusticia por injusticia
El principio moral que Sócrates enuncia aquí y que rompe con la ética griega tradicional del daño al enemigo: sufrir la injusticia es preferible a cometerla.
El contrato con la ciudad
Las Leyes argumentan que quien vive en un Estado, se beneficia de él y no se marcha, acepta tácitamente sus reglas. Es la primera formulación del contrato social.
La opinión de la mayoría
Critón teme el qué dirán; Sócrates niega que la mayoría sea competente en asuntos de justicia, igual que no lo es en gimnasia o en medicina.
Vivir bien, no vivir
«Lo importante no es vivir, sino vivir bien». La vida sin justicia no le parece una vida que merezca conservarse.
La desobediencia civil
El diálogo es la contraparte de la Apología: allí Sócrates dice que no obedecería la orden de dejar de filosofar; aquí acepta la condena. La aparente contradicción es el gran punto de debate del texto.
El amigo
Critón no es un personaje ridículo: quiere salvarle la vida. La obra respeta sus razones y por eso el desenlace conmueve.
Personajes
- Sócratesel condenadoEspera en la cárcel el día de su ejecución. Sereno hasta el punto de consolar a quien viene a salvarlo, sostiene que huir sería devolver injusticia por injusticia y traicionar el pacto con las leyes que lo han hecho quien es.
- Critónel amigoRico, viejo amigo y compañero de Sócrates. Ha sobornado a los guardias y tiene la fuga preparada. Argumenta con el corazón: piensa en los hijos, en lo que dirá la gente, en que él podría haberlo salvado.
- Las Leyes de AtenaspersonificadasSócrates las hace hablar en primera persona en la parte final: le recuerdan que lo criaron, lo educaron y lo dejaron marchar si no le gustaban. El recurso convierte un diálogo entre dos amigos en un juicio moral.
Lengua y estilo
Es el más breve de los diálogos socráticos y el más fácil de leer entero de una sentada. Dos personajes, un solo escenario y un argumento que avanza sin digresiones.
El recurso central es la prosopopeya: Sócrates hace hablar a las Leyes como si fueran personas. Es el pasaje que se comenta siempre y el que da al texto su fuerza retórica.
Forma trilogía con la Apología y el Fedón: juicio, espera y muerte. Los tres se leen seguidos en una tarde.
Contexto
Sócrates fue condenado en 399 a.C. por impiedad y por corromper a la juventud. La ejecución se retrasó un mes porque coincidió con la embajada sagrada a Delos, durante la cual Atenas no podía dar muerte a nadie: ese margen es el tiempo del diálogo.
Platón tenía unos veintiocho años y no estuvo presente en la muerte de su maestro. Escribió estos diálogos para fijar la imagen de un hombre que prefirió morir antes que traicionar su propio argumento.
El texto es lectura obligada en filosofía política: de aquí arrancan Hobbes, Locke y Rousseau, y también los debates modernos sobre cuándo es legítimo desobedecer una ley.
Lo esencial, en cinco puntos
- El eje es una sola pregunta: no si la condena fue justa, sino si huir lo sería.
- El discurso de las Leyes es la primera formulación conocida del contrato social.
- «No hay que devolver injusticia por injusticia»: el principio que rompe con la moral griega del daño al enemigo.
- Se lee junto a la Apología y el Fedón: los tres forman el relato completo del juicio y la muerte.
- La tensión con la Apología —allí desobedecería, aquí obedece— es el punto de discusión clásico del texto.
Preguntas frecuentes
¿Por qué no huye Sócrates?
Porque sostiene que responder a una injusticia con otra lo haría injusto a él, y que romper la sentencia equivaldría a destruir las leyes que le dieron todo lo que ha sido. Prefiere morir cumpliendo su propio argumento.
¿Qué es el discurso de las Leyes?
El pasaje en que Sócrates imagina que las Leyes de Atenas se le aparecen y le hablan, recordándole que lo criaron, que pudo marcharse y no lo hizo, y que quien desobedece una sentencia deshace la ciudad. Es el núcleo del diálogo.
¿Se contradice con la Apología?
Es el debate clásico. En la Apología dice que desobedecería una orden de dejar de filosofar; aquí acepta la condena. La lectura más común distingue entre negarse a hacer algo injusto —que admite— y escapar de un castigo dictado por un tribunal legítimo, que no.
¿En qué orden leerlo?
Apología, Critón y Fedón: el juicio, la espera en la cárcel y el último día. Cada uno se entiende solo, pero juntos forman una única historia.
¿Cuánto se tarda en leerlo?
Unos treinta minutos. Es el diálogo más corto de Platón y también el más accesible para empezar.
