Apología de Sócrates: claves para leerla y comentarla
Platón · 54 min de lectura · texto completo y gratis
Un hombre de setenta años se defiende ante quinientos jurados sin abogado, sin pedir clemencia y sin traer a sus hijos a llorar. Cuando lo condenan, propone como pena que le den de comer gratis el resto de su vida.
De qué trata
Sócrates responde ante el tribunal ateniense a dos acusaciones: corromper a la juventud y no creer en los dioses de la ciudad. Empieza distinguiendo entre los acusadores nuevos y otros mucho más peligrosos, los antiguos: la fama que arrastra desde hace décadas, alimentada por caricaturas cómicas. Explica de dónde viene esa fama contando la historia del oráculo de Delfos, que declaró que nadie era más sabio que él: para refutarlo interrogó a políticos, poetas y artesanos, descubrió que todos creían saber lo que no sabían y concluyó que su única superioridad era reconocer su ignorancia. Interroga en el propio juicio a Meleto y lo deja en evidencia. Declara que no dejará de filosofar aunque lo absuelvan con esa condición, porque obedece al dios antes que a los hombres, y se compara con un tábano que pica a un caballo grande y perezoso. Lo condenan por una mayoría escasa. En la segunda votación propone como castigo la manutención pública en el Pritaneo, y los jueces lo condenan a muerte por un margen mayor que el de la culpabilidad. Se despide diciendo que morir es o un sueño sin sueños o el encuentro con los grandes muertos, y que a un hombre bueno no puede ocurrirle nada malo.
Estructura
| Los acusadores antiguos | Sócrates desmonta primero la fama que le precede: la caricatura del que investiga las cosas del cielo y hace fuerte el argumento débil. |
| El oráculo de Delfos | La historia que lo explica todo: la respuesta de la Pitia, la investigación entre los que se tenían por sabios y el hallazgo de la propia ignorancia. |
| El interrogatorio a Meleto | Sócrates aplica su método al acusador en pleno juicio y le hace decir que él solo corrompe y todos los demás mejoran a los jóvenes. |
| El deber y el tábano | La declaración central: no dejará de filosofar. La imagen del tábano y el caballo, y la negativa a suplicar. |
| La condena y la contrapropuesta | Declarado culpable, propone que lo mantengan a costa del Estado. Solo después ofrece una multa que pagarían sus amigos. |
| La despedida | A los que lo condenaron y a los que lo absolvieron. La reflexión final sobre la muerte y la frase sobre el hombre bueno. |
Temas para el comentario
La sabiduría de saber que no se sabe
El núcleo del socratismo. No es falsa modestia: es el resultado de una investigación concreta entre quienes decían saber.
La vida examinada
«Una vida sin examen no merece ser vivida». La frase más citada de la filosofía griega y el resumen de lo que estaba defendiendo.
Obedecer al dios antes que a los hombres
Sócrates anuncia que desobedecería una orden judicial de dejar de filosofar. Es el pasaje que se contrasta siempre con el Critón.
El tábano
Su función en la ciudad: molestar, despertar, impedir la modorra. Advierte a los jueces de que matarlo les hará más daño a ellos.
La libertad de palabra
El juicio se celebra en la Atenas democrática, y el texto es a la vez su defensa y su acusación: la ciudad que presumía de libertad condenó a un hombre por hablar.
La muerte
No la teme porque no sabe si es un mal, y teme más hacer el mal que morir. Es coherente con todo lo anterior.
Lengua y estilo
No es un diálogo sino un discurso, el único texto de Platón con esa forma: un monólogo judicial en tres partes, con una breve sección de interrogatorio en medio.
Sigue la estructura del juicio ateniense: defensa, votación de culpabilidad, propuesta de pena por ambas partes, segunda votación y palabras finales. Conocer ese esquema aclara la lectura entera.
El tono es irónico y desafiante, no suplicante. Sócrates rechaza expresamente los recursos habituales —el llanto, la familia, la petición de piedad— y eso es parte de lo que le condena.
Contexto
El juicio se celebró en Atenas en 399 a.C., ante un tribunal de quinientos ciudadanos, cinco años después de la derrota frente a Esparta y del gobierno de los Treinta Tiranos, en el que habían participado antiguos discípulos suyos. El clima político pesa sobre el proceso más que las acusaciones formales.
Platón tenía unos veintiocho años y estuvo presente: se menciona a sí mismo entre los que ofrecían pagar la multa. No es una transcripción, pero es el testimonio más cercano que existe.
Es el texto fundacional de la figura del intelectual que resiste al poder, y una de las lecturas más frecuentes en la enseñanza de la filosofía en todo el mundo.
Lo esencial, en cinco puntos
- Sócrates distingue dos acusaciones: la formal y la antigua fama que arrastra, mucho más peligrosa.
- La historia del oráculo de Delfos explica su método y su convicción de que su única sabiduría es reconocer la ignorancia.
- «Una vida sin examen no merece ser vivida» es la frase clave del texto.
- Anuncia que no obedecería la orden de dejar de filosofar: el contraste con el Critón es el debate clásico.
- Condenado, propone como pena que lo mantengan a costa pública: eso agrava la segunda votación.
Preguntas frecuentes
¿De qué acusaron a Sócrates?
De dos cosas: no reconocer a los dioses de la ciudad e introducir divinidades nuevas, y corromper a la juventud. Detrás había además un motivo político: varios de sus discípulos habían participado en el gobierno de los Treinta Tiranos.
¿Qué dijo el oráculo de Delfos?
Que nadie era más sabio que Sócrates. Él, convencido de no saber nada, interrogó a quienes tenían fama de sabios para refutar al oráculo, y descubrió que todos creían saber lo que ignoraban. Concluyó que su ventaja consistía en no engañarse sobre eso.
¿Por qué lo condenaron a muerte?
La primera votación lo declaró culpable por poco margen. Después, en lugar de proponer una pena aceptable, sugirió que lo mantuvieran a costa del Estado como a un benefactor; eso irritó al tribunal, y la segunda votación fue más dura que la primera.
¿Es un texto histórico o literario?
Ambas cosas. Platón estuvo presente en el juicio, pero escribió años después y con intención filosófica. Existe otra Apología, de Jenofonte, con diferencias notables: comparar las dos es el ejercicio habitual sobre este texto.
¿Cuánto se tarda en leerla?
Unos cuarenta y cinco minutos. Es breve, directa y no requiere conocimientos previos: suele ser el primer texto de filosofía que se lee entero.
