6 frases sacadas una a una de nuestras traducciones. No son citas de internet: cada una está comprobada contra el texto que puedes leer aquí mismo.
Quevedo lo escribió hacia 1603-1608, con veinticinco años, y no lo publicó nunca: circuló copiado a mano veinte años hasta que un impresor de Zaragoza lo sacó en 1626 sin su permiso y sin su nombre.
Fue, tal como todos dicen, de oficio barbero, aunque eran tan altos sus pensamientos que se corría de que le llamasen así, diciendo que él era tundidor de mejillas y sastre de barbas.
—Hijo, esto de ser ladrón no es arte mecánica sino liberal. […] Quien no hurta en el mundo, no vive.
Él era un clérigo cerbatana, largo solo en el talle, una cabeza pequeña, los ojos metidos en el cogote, que parecía que miraba por cuevas.
Trajeron caldo en unas escudillas de madera, tan claro que en comer una de ellas peligrara Narciso más que en la fuente.
«Haz como vieres» dice el refrán, y dice bien. De puro considerar en él, vine a resolverme de ser bellaco con los bellacos, y más, si pudiese, que todos.
Y fueme peor, como vuestra merced verá en la segunda parte, pues nunca mejora su estado quien muda solamente de lugar y no de vida y costumbres.
¿Lo necesitas para un trabajo? Guía de lectura: El Buscón
De nuestra propia traducción al español, hecha desde el original. Cada frase se ha comprobado palabra por palabra contra el texto publicado en Clasicalia; las que no aparecían literalmente se descartaron.
Sí. «El Buscón» está en Clasicalia al completo, online y sin registro.