Fuenteovejuna o El alcalde de Zalamea: dos pueblos contra el abuso
En las dos hay un abuso, un pueblo y un rey que llega al final. La diferencia está en quién actúa antes de que llegue: en Lope, todos a la vez; en Calderón, un hombre solo con una vara.
Veinte años y un cambio de generación separan Fuenteovejuna (hacia 1614) de El alcalde de Zalamea (hacia 1636). Las dos parten del mismo material: alguien con poder —un comendador, un capitán— fuerza a una mujer de un pueblo, y el pueblo tiene que decidir qué hace. Las dos terminan con el rey en escena dando el visto bueno.
Y las dos responden de manera opuesta. En Lope el pueblo entero mata al comendador y, torturado uno por uno, contesta lo mismo: «Fuenteovejuna, señor». En Calderón nadie se amotina: Pedro Crespo espera a ser alcalde, instruye un proceso y ejecuta una sentencia. Una es la justicia de la comunidad; la otra, la de la ley.
Por eso se estudian juntas: enseñan que en el mismo siglo, con el mismo conflicto, el teatro español podía defender la revuelta o el procedimiento, y salir bien parado de las dos.
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Escribió más de mil comedias y fijó el modelo que siguió todo el siglo: tres jornadas, mezcla de lo trágico y lo cómico, verso variado según la situación y honra como motor. Fuenteovejuna se publicó en 1619 y parte de un hecho real de 1476.
Su teatro habla al público de los corrales, en directo y sin distancia. Cuando el pueblo de Fuenteovejuna se levanta, la obra está de su parte desde el primer verso.
Calderón, el que la llevó al terreno de la ley
Veinte años más joven, soldado y luego sacerdote, escribió para palacio y con mucha más arquitectura. El alcalde de Zalamea se sitúa hacia 1636 y parte de una obra anterior atribuida a Lope: es literalmente Calderón reescribiendo a Lope.
Su solución es más incómoda y más moderna: no le basta con que el pueblo tenga razón, quiere que además tenga jurisdicción. Crespo no mata: juzga.
En qué se parecen
El esqueleto es el mismo. Un abuso sexual cometido por quien tiene el poder militar —el comendador Fernán Gómez, el capitán don Álvaro—, un pueblo que no puede recurrir a la justicia ordinaria porque el culpable está fuera de su alcance, una respuesta que la ley no contempla y un rey que aparece al final y ratifica lo hecho.
Las dos son de tres jornadas, en verso, con pareja cómica que descarga la tensión, y las dos acaban bien —lo que en el teatro de la época significa que el orden se restablece sin que nadie tenga que pedir perdón por haberlo roto.
Y en las dos hay una escena que se estudia sola: el «Fuenteovejuna, señor» ante el juez y el «al Rey la hacienda y la vida se ha de dar; pero el honor es patrimonio del alma» de Crespo ante don Lope.
Las diferencias, una a una
| Fuenteovejuna | El alcalde de Zalamea | |
|---|---|---|
| Año | Hacia 1614, impresa en 1619 | Hacia 1636, impresa en 1651 |
| De qué hecho parte | Un suceso real de 1476 en Fuente Obejuna (Córdoba) | El alojamiento de tropas camino de Portugal, 1580 |
| Quién sufre el abuso | Laurencia y, con ella, el pueblo entero | Isabel, la hija de Pedro Crespo |
| Quién responde | La comunidad, en masa y de noche | Un solo hombre, de día y con la vara de alcalde |
| Cómo | Matan al comendador y se cubren unos a otros | Proceso, sentencia y garrote |
| Qué defiende | Que un pueblo unido es más fuerte que su señor | Que el honor no es de sangre y la ley alcanza a todos |
| Qué hace el rey | Perdona porque no puede identificar al culpable | Ratifica la sentencia y le nombra alcalde perpetuo |
| El padre de la ofendida | Esteban, alcalde, humillado y sin poder | Crespo, alcalde, que convierte la humillación en proceso |
Cuál leer primero
Empieza por Fuenteovejuna. Es anterior, es más directa y su escena central —el pueblo respondiendo lo mismo bajo tormento— se entiende sin ninguna explicación previa.
Sigue con El alcalde de Zalamea y verás que Calderón está contestando: coge el mismo problema y se niega al motín. Leídas en ese orden, la segunda gana mucho.
Si solo puedes con una y es para clase, Fuenteovejuna: es la que más se pregunta. Si es por gusto, Zalamea: Pedro Crespo es el mejor personaje de los dos.
Para trabajarlo en clase
Cinco ejes de comparación, del más sencillo al que da para un comentario largo. Los dos textos están completos aquí, así que todo se puede comprobar sobre la obra.
- Las dos escenas de justicia enfrentadas: el juez torturando al pueblo en Lope y Crespo instruyendo el proceso en Calderón.
- Laurencia y Isabel: cómo habla cada una después del abuso y qué le pide cada una a los suyos.
- El papel del rey en las dos obras: llega tarde en ambas, pero ¿para qué sirve en cada una?
- Comunidad contra procedimiento: debatir cuál de las dos respuestas defiende mejor a la víctima.
- El honor: en Lope es del pueblo, en Calderón es del alma. Rastrear las dos definiciones con citas.
Por dónde entrar en cada uno
Si solo vas a leer una cosa de cada libro, que sea esta:
Preguntas frecuentes
¿Cuál se escribió antes?
Fuenteovejuna, hacia 1614; se publicó en 1619. El alcalde de Zalamea se sitúa hacia 1636 y se imprimió en 1651. Entre una y otra hay unos veinte años.
¿Es verdad que Calderón reescribió a Lope?
Existe un «Alcalde de Zalamea» anterior atribuido a Lope de Vega del que Calderón parte. Reutilizar una trama ajena era normal en el Siglo de Oro; lo llamativo es que aquí el discípulo cambia la respuesta del maestro.
¿Cuál es más fácil de leer?
Fuenteovejuna: es algo más corta y su verso corre muy fácil. El alcalde de Zalamea tiene pasajes más densos, sobre todo los monólogos de Isabel y de Crespo, pero también las escenas cómicas más divertidas de las dos.
¿Las dos acaban bien?
Las dos terminan con el orden restablecido y sin castigo para quien se tomó la justicia por su mano. Pero en Fuenteovejuna el rey perdona porque no puede castigar a un pueblo entero, y en Zalamea aprueba de verdad lo que ha hecho Crespo: no es lo mismo.
¿Cuánto se tarda en leer las dos?
Alrededor de cuatro horas en total, unas dos cada una. Son dos tardes.
