
Poesía del siglo XX
1875 – 1926 · Praga, París y Suiza
Un cadete de diecinueve años le mandó unos poemas pidiendo opinión. Rilke le contestó que dejara de preguntar a los demás, y de esas diez cartas salió el libro que más se regala a quien empieza a escribir.
1 obra suya en Clasicalia, completa y gratis.
Nació en Praga, en una familia alemana. Su madre, que había perdido antes a una hija, lo vistió de niña los primeros años. Su padre lo metió en una academia militar, donde pasó cinco años que describió después como un horror.
En 1902 llegó a París como secretario de Auguste Rodin y para escribir un libro sobre él. La convivencia con el escultor le enseñó algo decisivo: que el arte es trabajo, no espera de la inspiración. De ahí salieron sus «poemas-cosa», donde intenta mirar un objeto hasta agotarlo.
Vivió siempre de la hospitalidad de aristócratas y mecenas, sin casa propia, moviéndose por Europa. En el castillo de Duino empezó las «Elegías», que tardó diez años en terminar. Murió en Suiza en 1926 de leucemia; la leyenda romántica dice que por pincharse con la espina de una rosa, lo que no es cierto.
Las cartas se escriben entre 1903 y 1908, cuando Rilke tiene menos de treinta años y todavía no ha escrito su obra mayor. Franz Xaver Kappus, el cadete que le escribía, publicó la correspondencia en 1929, tres años después de la muerte del poeta, incluyendo solo las respuestas de Rilke.
Todas se leen enteras aquí, gratis y sin registro.
Su consejo central: no busques que nadie te diga si vales. Averigua si podrías vivir sin escribir; si la respuesta es no, escribe.
Insiste en que quien crea necesita soledad, y en que esa soledad no es un castigo sino la condición del trabajo. Es la parte del libro que más ha consolado a mucha gente.
«Ten paciencia con lo no resuelto en tu corazón, e intenta amar las preguntas mismas.» Es la frase más citada del libro.
Le recomienda dejar los grandes temas y escribir de lo que tiene delante: su infancia, un objeto, un día. Es lo que él mismo aprendió con Rodin.
Empieza por la primera carta y léelas en orden. Son diez y se leen en poco más de una hora; el orden importa porque el tono cambia según pasan los años.
La primera y la cuarta son las más citadas: la de «¿tendría que escribir?» y la de vivir las preguntas.
Léelas sabiendo que Rilke tenía veintisiete años cuando escribió la primera. No es un maestro consagrado dando lecciones: es alguien que se está diciendo a sí mismo lo que necesita oír.
Aquí están las «Cartas a un joven poeta», las diez. Falta su poesía, que es lo mayor que hizo: las «Elegías de Duino», los «Sonetos a Orfeo», el «Libro de horas» y los «Nuevos poemas». También «Los cuadernos de Malte Laurids Brigge», su única novela.
También: frases de Rainer Maria Rilke, comprobadas una a una contra el texto publicado.
Cinco ejes para preparar un trabajo o una sesión sobre el autor. Todo se puede comprobar sobre los textos, que están aquí completos.
No. Él publicó solo las respuestas de Rilke, y por eso el libro se lee como un monólogo.
Fue militar y luego escritor de novelas populares y guionista. Su mayor mérito fue publicar estas cartas.
Sí, y es la razón de su éxito: sirve para cualquiera que dude de una vocación.
No. Es prosa clara y luminosa. Lo que pide es leerlo despacio.
No. Se pinchó con una espina y la herida se le infectó, pero murió de leucemia. La leyenda es demasiado bonita para desaparecer.