Poesía persa
1048 – 1131 · Nishapur, Persia
Fue el matemático y astrónomo más importante de su tiempo, y en Occidente se le conoce por unos cuartetos sobre el vino que quizá no escribió del todo.
1 obra suya en Clasicalia, completa y gratis.
Nació en Nishapur, en el Jorasán persa. Fue ante todo un científico: escribió un tratado de álgebra que resolvía geométricamente las ecuaciones cúbicas, siglos antes que en Europa, y trabajó sobre el postulado de las paralelas de Euclides.
El sultán selyúcida Malik Shah lo llamó para reformar el calendario. El resultado, el calendario Yalali, era más preciso que el gregoriano que Europa adoptaría quinientos años después. Dirigió también el observatorio de Isfahán.
Los cuartetos —rubaiyat— circularon a su nombre después de su muerte, y de los miles atribuidos los especialistas consideran auténticos apenas un puñado. Su fama occidental se debe a Edward FitzGerald, que en 1859 publicó una versión inglesa libérrima que fue un éxito enorme y creó al Khayyam que hoy conocemos.
La Persia del siglo XI vive un momento científico brillante bajo los selyúcidas. Los cuartetos, con su elogio del vino y su escepticismo sobre el más allá, chocaban con la ortodoxia religiosa: en parte por eso se transmitieron de forma anónima y en parte por eso siguen discutiéndose.
Todas se leen enteras aquí, gratis y sin registro.
El rubai es una estrofa de cuatro versos que se basta a sí misma: plantea y remata. Es la forma breve por excelencia de la poesía persa.
El motivo central: la vida es corta, el mañana no está garantizado y lo sensato es el momento presente. Es el carpe diem latino en otra lengua y otro siglo.
Nadie ha vuelto para contarlo, repite. Ese escepticismo es lo que ha hecho que se lea como texto heterodoxo y lo que atrajo a los victorianos.
La tradición sufí lee el vino como símbolo del amor divino. La lectura literal lo entiende como vino. Las dos tienen defensores serios y el texto admite ambas.
Léelos sueltos. Son cuartetos independientes: no hay orden, ni argumento, ni progresión. Cinco o diez por sesión es la medida.
Ten presente que la versión que llegó a Occidente es la recreación de FitzGerald, más una obra propia que una traducción. Es hermosa, y conviene saber lo que se está leyendo.
Funcionan muy bien en voz alta y muy bien de noche, que es más o menos lo que piden.
Aquí están los «Rubaiyat». De Khayyam falta lo que en su tiempo era su obra principal: el tratado de álgebra, los trabajos sobre Euclides y los astronómicos, que hoy solo se leen en historia de la ciencia.
También: frases de Omar Khayyam, comprobadas una a una contra el texto publicado.
Cinco ejes para preparar un trabajo o una sesión sobre el autor. Todo se puede comprobar sobre los textos, que están aquí completos.
Casi seguro que no. Se le atribuyen más de mil y los especialistas consideran auténticos unas pocas decenas; el resto se le fue añadiendo con los siglos.
Es la gran discusión. La tradición sufí lo lee como símbolo místico; otros, literalmente. El texto sostiene las dos lecturas.
El poeta inglés que en 1859 publicó una versión muy libre de los cuartetos. Su éxito creó la fama occidental de Khayyam.
No se conserva ninguno. Las estatuas y miniaturas que circulan son muy posteriores o modernas.
Sí, y en su tiempo era eso lo que se le reconocía. Su álgebra y su calendario fueron logros de primer orden.