
Literatura del siglo XX
1883 – 1931 · Líbano, Boston y Nueva York
Emigró a los doce años a los barrios pobres de Boston. Su libro más famoso lleva un siglo vendiéndose sin parar y nunca ha estado de moda entre los críticos.
1 obra suya en Clasicalia, completa y gratis.
Nació en Bcharre, en el Líbano otomano, en una familia maronita pobre. Su padre acabó en la cárcel por malversación y la madre emigró con los hijos a Boston en 1895. Vivieron en el barrio sirio-libanés, uno de los más pobres de la ciudad.
Un trabajador social se fijó en sus dibujos y lo puso en contacto con el fotógrafo Fred Holland Day, que lo introdujo en el mundo artístico. Volvió al Líbano a estudiar árabe, perdió en poco tiempo a una hermana, a su hermano y a su madre, y regresó a Estados Unidos.
Estudió pintura en París con influencia de Rodin. Escribió primero en árabe y luego en inglés. «El profeta», publicado en 1923, fue creciendo de boca en boca durante décadas hasta convertirse en uno de los libros más vendidos del siglo XX. Gibran murió en Nueva York en 1931, a los cuarenta y ocho años, de cirrosis y tuberculosis.
Gibran escribe desde una posición doble: árabe y estadounidense, cristiano oriental y lector de misticismo de varias tradiciones. «El profeta» no pertenece a ninguna religión concreta y por eso ha podido leerse en bodas, funerales y graduaciones de medio mundo durante cien años.
Todas se leen enteras aquí, gratis y sin registro.
Un profeta va a embarcarse y la gente del puerto le pide que hable antes de irse: del amor, del matrimonio, de los hijos, del trabajo, del dolor, de la muerte. Cada capítulo es una respuesta.
El capítulo sobre los hijos es el más citado y el más leído en voz alta en el mundo entero. Dice que vienen a través de uno pero no le pertenecen.
Sobre el matrimonio: que haya espacios en la unión, que las columnas del templo estén separadas. Es el fragmento que se lee en más bodas del planeta.
No pide creer nada ni pertenecer a nada. Esa indefinición es lo que le ha valido a la vez su éxito popular y el desdén de buena parte de la crítica.
Empieza por los capítulos que te toquen. Son veintiséis, independientes y de dos o tres páginas: el del amor, el de los hijos, el del trabajo, el del dolor.
Léelo en voz alta. Está escrito con un ritmo casi bíblico y en silencio pierde bastante.
No esperes un sistema ni una doctrina: son respuestas breves, y algunas te parecerán hondas y otras vagas. Esa desigualdad forma parte del libro.
Aquí está «El profeta». Faltan «El loco», «Arena y espuma», «Jesús, el hijo del hombre» y su obra en árabe, además de sus dibujos, que él consideraba tan importantes como los textos.
También: frases de Kahlil Gibran, comprobadas una a una contra el texto publicado.
Cinco ejes para preparar un trabajo o una sesión sobre el autor. Todo se puede comprobar sobre los textos, que están aquí completos.
No pertenece a ninguna religión. Toma imágenes de varias tradiciones y no pide adhesión a ninguna.
Se le reprocha vaguedad y sentimentalismo. Sus lectores responden que el libro no pretende ser filosofía, sino consuelo bien escrito.
Nada. Es corto, claro y de capítulos breves. Se lee en una tarde.
No hay cifras fiables, pero se cuenta entre los libros más vendidos del siglo XX, con más de cien traducciones.
Su nombre en árabe se transcribe de varias formas. En inglés firmó Kahlil Gibran, y así es como se le conoce.