
Poesía medieval
1265 – 1321 · Florencia y Rávena
Escribió el poema más ambicioso de la literatura europea desterrado de su ciudad, sabiendo que no volvería a verla.
1 obra suya en Clasicalia, completa y gratis.
Nació en Florencia en una familia de nobleza menor. A los nueve años vio por primera vez a Beatriz Portinari; ella murió con veinticuatro y él la convirtió en el eje de toda su obra, primero en la Vida nueva y después en el Paraíso, donde es quien lo guía.
Hizo carrera política en una Florencia partida entre güelfos y gibelinos, y luego entre güelfos blancos y negros. En 1300 fue uno de los seis priores de la ciudad. Dos años después, estando fuera en una embajada, los negros tomaron el poder y lo condenaron en ausencia: destierro perpetuo y hoguera si volvía.
No volvió. Pasó veinte años de corte en corte —Verona, Lunigiana, finalmente Rávena— escribiendo la Comedia. Murió en Rávena en 1321, poco después de terminarla, y allí sigue enterrado: Florencia lleva siete siglos pidiendo sus huesos sin conseguirlos.
La Italia de 1300 no es un país: son ciudades-estado que se hacen la guerra y familias que se destruyen entre sí. El Papa es también un poder militar y territorial, y esa confusión entre lo espiritual y lo político es lo que Dante denuncia sin parar. Su infierno está lleno de contemporáneos suyos con nombre y apellido.
Todas se leen enteras aquí, gratis y sin registro.
La obra culta se escribía en latín. Dante eligió el toscano, la lengua en que hablaba la gente, y con esa decisión fundó el italiano literario. Es la apuesta que hay detrás de traducir hoy a los clásicos al español que se habla.
Cada pena del Infierno reproduce la forma del pecado: los lujuriosos son arrastrados por un viento que nunca para, los adivinos caminan con la cabeza vuelta del revés. No es crueldad decorativa, es una idea moral hecha imagen.
Beatriz no es solo la mujer amada: es la que lo lleva más lejos de donde puede llegar la razón. Virgilio, que representa la inteligencia humana, se queda a las puertas del Paraíso.
Dante mete en el Infierno a papas vivos y a vecinos suyos. El poema es también un ajuste de cuentas con la ciudad que lo desterró.
Empieza por el «Infierno» y léelo seguido. Es la cántica más narrativa y la que engancha: hay un camino, hay peligro y hay un guía. Los cantos son cortos, de unos quince minutos.
No te pares en cada nota. Muchos condenados son florentinos del siglo XIII que no vas a reconocer, y no hace falta: lo que sostiene la lectura es el viaje, no el quién es quién.
El «Purgatorio» es el más humano de los tres —hay esperanza y hay tiempo— y suele ser el favorito de quien relee. El «Paraíso» es el más difícil y el más luminoso: déjalo para cuando los otros dos ya te suenen.
Aquí está la «Divina Comedia» completa, las tres cánticas. Falta la «Vida nueva», el librito juvenil sobre Beatriz que explica de dónde sale todo, y los tratados: «El convivio», «De vulgari eloquentia» —la defensa de escribir en lengua vulgar— y «Monarquía», donde separa el poder del Papa del del Emperador.
También: frases de Dante Alighieri, comprobadas una a una contra el texto publicado.
Cinco ejes para preparar un trabajo o una sesión sobre el autor. Todo se puede comprobar sobre los textos, que están aquí completos.
En la poética medieval una comedia era simplemente una obra que empieza mal y acaba bien, escrita en lengua vulgar. Lo de «Divina» se lo añadió Boccaccio dos siglos después.
No, pero el poema está construido como un ascenso y solo se ve entero desde arriba. Muchos leen el «Infierno» y lo dejan; es una lectura legítima, pero incompleta.
Casi con seguridad sí: Beatrice Portinari, hija de un banquero florentino, casada con otro hombre y muerta en 1290. Dante apenas trató con ella.
El «Infierno» no lo es. Necesita un texto en español actual y un poco de paciencia con los nombres propios; a cambio, la escena avanza sola.
Porque murió desterrado. Florencia le construyó un sepulcro en Santa Croce que sigue vacío: Rávena nunca ha devuelto los restos.