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Ensayos, libro I: claves para leerla y comentarla

Michel de Montaigne · 9 h 54 min de lectura · texto completo y gratis

«Yo mismo soy la materia de mi libro». Montaigne se encerró en una torre a los treinta y ocho años para escribir sobre sí mismo, y de ese experimento salió un género entero.

De qué trata

El primer libro de los Ensayos reúne cincuenta y siete capítulos de extensión muy desigual sobre lo que se le va ocurriendo: cómo se llega a un mismo fin por caminos opuestos, la tristeza, la ociosidad, los mentirosos, el miedo, la costumbre, la educación de los hijos, la amistad, los caníbales, la soledad, los olores, la crueldad de la guerra. Dos capítulos destacan sobre el resto. De la amistad es el homenaje a Étienne de La Boétie, muerto joven, y contiene la frase más citada de la obra: «porque era él, porque era yo». Y De los caníbales examina los relatos sobre los indígenas de Brasil y concluye que llamamos bárbaro a lo que no es nuestra costumbre, mientras nosotros quemamos vivos a los hombres en nombre de la religión. En medio de todo aparece ya el método: pensar en voz alta, citar a los antiguos, cambiar de opinión y desconfiar de las certezas propias.

Estructura

Al lectorLa advertencia inicial: escribe para sus parientes y amigos, sin más objeto que él mismo, y pide al lector que no pierda el tiempo con un asunto tan frívolo.
Capítulos 1–20Los primeros ensayos, más breves y más impersonales, cercanos a la colección de ejemplos antiguos: la tristeza, el miedo, la ociosidad, los mentirosos.
De la amistad (cap. 27–28)El centro emocional del libro: la relación con La Boétie y la definición de una amistad que no admite grados ni razones.
De la educación de los hijos (cap. 25–26)Su programa pedagógico: cabeza bien hecha antes que bien llena, aprender viajando y conversando, y desconfiar de la erudición memorizada.
De los caníbales (cap. 31)La crítica del etnocentrismo tres siglos antes de la antropología, y la inversión: los verdaderos bárbaros somos nosotros.

Temas para el comentario

Yo como materia

La decisión fundacional: escribir sobre sí mismo no por vanidad, sino porque es lo único que puede conocer de cerca.

La amistad

«Porque era él, porque era yo». Su elogio de La Boétie es el texto sobre la amistad más leído de la literatura moderna.

El relativismo cultural

De los caníbales desmonta la superioridad europea comparando el canibalismo ritual con la tortura judicial de su tiempo, y sale ganando el primero.

La educación

Contra el aprendizaje memorístico: quiere un alumno que juzgue, no que repita. «Más vale una cabeza bien hecha que bien llena».

La costumbre

Descubre que casi todo lo que tomamos por natural es hábito: la costumbre es una maestra violenta y traicionera.

Aprender a morir

«Filosofar es aprender a morir», título de uno de los capítulos, retoma a Cicerón; años después Montaigne cambiaría de opinión y diría que la naturaleza nos enseña sola.

Lengua y estilo

Montaigne inventó el ensayoessai, «intento», «prueba»— como forma: escritos que no demuestran nada, que se contradicen, que divagan y que vuelven sobre sí mismos. «No pinto el ser, pinto el paso».

Escribe en primera persona y sin pudor: habla de sus riñones, de su memoria mala, de sus miedos, de lo que come y de cómo duerme. Esa franqueza era inaudita en el siglo XVI.

Los capítulos son independientes y de extensión muy desigual: los hay de dos páginas y de cien. Se leen sueltos, y el título con frecuencia no anuncia de qué acabará hablando.

Contexto

Montaigne (1533–1592) se retiró a los treinta y ocho años a la torre de su castillo, con su biblioteca y mil frases griegas y latinas grabadas en las vigas, para escribir. Fue también alcalde de Burdeos y mediador entre católicos y protestantes durante las guerras de religión.

Los Ensayos se publicaron en tres entregas —1580 los dos primeros libros, 1588 el tercero— y Montaigne no dejó de añadir y corregir hasta su muerte. Las adiciones no sustituyen: se acumulan sobre el texto anterior.

Fue lectura decisiva para Shakespeare, Pascal, Rousseau, Nietzsche y toda la tradición ensayística europea. La Iglesia acabó incluyendo la obra en el Índice.

Lo esencial, en cinco puntos

Preguntas frecuentes

¿Hay que leer los tres libros en orden?

No. Los capítulos son independientes y Montaigne no construye ningún argumento continuo. Lo habitual es picotear: empezar por los capítulos famosos y seguir por lo que apetezca.

¿Qué es un «ensayo» para Montaigne?

Un intento, una prueba, un tanteo. No pretende demostrar ni concluir: pone a prueba su juicio sobre un asunto y deja constancia del recorrido, contradicciones incluidas.

¿Cuáles son los capítulos imprescindibles de este primer libro?

De la amistad, De los caníbales, De la educación de los hijos y De la ociosidad. Con esos cuatro se tiene el tono y las ideas centrales.

¿Es difícil de leer?

La sintaxis es larga y las citas latinas abundantes, pero el tono es de conversación y los capítulos breves se leen con facilidad. Conviene no exigirse leerlo de corrido.

¿Cuánto se tarda en leerlo?

Unas ocho horas el libro primero completo, aunque casi nadie lo lee así: está pensado para entrar y salir de él durante años.